Monday, June 27, 2011

La otra cara de Medallo

"Sí, hombre, eso mismo me has dicho no sé cuántas veces: un torturado siempre termina diciendo lo que a uno le dé la gana. Pero esa cuestión es irrelevante. Yo mismo, sin conocer las técnicas que vos manejás tan bien para prolongar la agonía y aumentar el dolor; más de una vez, no más por jugár con malparidos que no valía la pena que vos los atendieras, me puse a torturarlos personalmente y a más de uno hice confesar que era el asesiono de John f. Kennedy o que había participado en el secuestro del hijo de Lindbergh".



La guerra total se ha cernido sobre Colombia. Cuatro personajes reviven las décadas del terror en los campos y ciudades colombianas a través de una voz que lleva la narración: es el doctor Carlos Upegui Aristizabal, un famoso médico que torturó a miles de personas para múltiples clientes.


La novela, La bestia desatada, empieza cuando Pablo Escobar muere y luego nos muestra un recorrido por los hechos más desesperantes de una guerra interna que pierde todo sentido, como cualquier otra guerra, pero que enfrenta a personas de una misma cultura, patria y tradición. En algún momento cada uno de los personajes se cuestiona la verdad. La verdad sobre quién tiene la razón, la verdad sobre qué es lo que ocurre en el fondo de las luchas de poder del estado colombiano. Y todos y cada uno de ellos saben que ya nadie sabe cuál es esa verdad. Los paramilares trabajan con la CIA, los guerrilleros están metidos en el negocio del narcotráfico, los narcotraficantes trabajan con todos y los campos y las ciudades han sido desolados, ya no importa por quién.



"Al menos me servía pa' meter más terror, ¿me entendés? al pueblo hay que mantenerlo asustado, con bozal corto y poquito sueldo, un principio que les aprendí a los oligarcas de la región. Dizque esa es la única manera de tener al populacho bajo control".



Desde el Urabá, hasta la Frontera Sur, los tentáculos del terror se manifiestan en violaciones, pago de vacunas, coches bomba, masacres. Ese es el trasfondo de La bestia desatada. El recorrido por las décadas de los ochenta y noventa es exhaustivo, y ahí se enmarca la ficción, en la huída del Doctor de la Muerte, con toda la espectacularidad que tiene la literatura colombiana, o más que eso, la narcoliteratura.


Durante esta obra hay una interesante vísión de las mujeres. Todas son objetos de los diferentes grupos, algunas como muñecas a las que se les paga más que bien sus servicios, otras, aparecen con las esposas infieles, otras como instructoras de aeróbicos que se dedican a la prostitución. Cada una de ellas, hasta la guerrillera Sandra Patricia, terminan mal, realmente mal. Sus cuerpos son desfigurados, las diseccionan, las castigan porque "desobedecen" a sus amigos, amantes, maridos, compañeros.



"No era necesario profundizar demasiado en esas y las demás patologías para entender que Loaiza, quizá influenciado por sus mortuorias experiencias amorosas, había desvíado hacia los extremos del abuso su propia sexualidad, y según la confesión de Dulfary, bien golpeaba y humillaba, ese era apenas un preámbulo para luego abandonarse exhausto, para que las mujeres que victimizaba se desquitaran y sólo cuando lo tenían maniatado lo insultaban y amenazaban con cortarlo en pedacitos empezaba a parársele la verga, y se le hinchaba hasta el delirio cuando trataban de asfixiarlo con una corbata o le curbían la cabeza con una bolsa plástica y así, al borde de la muerte, era de la única forma que podía llegar a un orgasmo".


La bestia desatada es de un realismo brutal; la temática no da para menos y precisamente esa exageración y truculencia es un recurso bien logrado a través de toda la obra. Guillermo Cardona es un escritor en todo el sentido de la palabra.

Thursday, June 23, 2011

Librerías independientes





La lucha por la supervivencia es antigua y se traslada a todos los ámbitos en que los seres humanos estamos presentes. Particularmente pienso en esas librerías pequeñas que alguna vez dieron tantas satisfacciones a sus lectores y que, de repente, se ven asfixiadas por el mercado: esto es la presencia de cada vez más megatiendas de libros. Y una megatienda de libros es muy diferente a una librería pequeña o de barrio.


Entrar a una megatienda de libros da la impresión de poder abarcarlo todo y esto llena el espíritu de los compradores. Muchas veces esas tiendas tienen los libros que estamos buscando, pero otras. Otras, nos quedamos con el mal sabor de que por ahí está nuestro libro y nadie nos pudo ayudar a encontrarlo. ¿Por qué? Porque no hay libreros. Sencillamente se han extinguido en la lógica de las ventas.


En cambio, la pequeña librería tiene un aroma que recuerda a infancia, a libros leídos por otros, y también, sobre todo, a buenas recomendaciones de libreros lectores.


No se trata de hacer una añoranza por el pasado desaparecido sino de repensar la librería. Así como los espacios privados y públicos se van transformando, la transformación de la librería fue inevitable y por eso, se busca nuevas estrategias.


¿Cómo vincular a los escritores y a las librerías? Creo que ya hemos visto ejemplos de los famosos conversatorios, de los ecuentros de los autores con su público, etc. En algunos de estos eventos es evidente que los lectores no compran los libros. Entran a las librerías, escuchan, pero no compran. Y comprar es un requisito para que la cadena se mueva, así como prestar libros es indispensable para difundir un artículo que es casi de lujo.


Bueno, justamente, leyendo una nota del New York Times de ayer, encontré una iniciativa interesante de las llamadas "librerías independientes". En los últimos tiempos hay una proliferación de encuentros con los autores que cuestan. Sí, cuesta ir ese día a la librería y escuchar al señor o a la señora escritora. Así, la pequeña librería sustenta un evento cultural, y también es la oportunidad de vender la obra de un autor determinado. Algunas librerías hacen que los clientes escojan, o compran el libro o pagan un monto por escuchar al autor. Todo se vale con el afán de crear un ruido, mantener un negocio.





Wednesday, June 22, 2011

Eurocine trae La danza...


Para quienes no pudimos verla en los Edoc ha sido un placer que el Eurocine la haya traido.
Frederick Wiseman está presente en cada uno de los episodios que filmó durante nueve meses en el local de la Ópera. Lo más importante:
perdemos de vista que se trata de un documental, la danza, es la protagonista en todas sus facetas, no solo la de los bailarines dedicados, esforzados, veteranos o jóvenes promesas. Para muestra, ahí está la cámara en las oficinas de la funcionaria que mueve esta institución, en el taller de costura y hasta en la famosa laguna del edificio Garniere.
A ratos, como para recordarnos que todo esto ocurre
en París, la ciudad inigualable, inalcanzable, inolvidable, y el resto de apelativos que se enuncian cuando se la nombra, el director, nos regala unas
imágenes desde los techos, de la famosa Etoile, y algún monumento reconocible por cualquiera.
La vida trascurre en movimiento para los bailarines del Ballet. Las coreografías, el acoplamiento de las parejas del cuerpo de baile, el esfuerzo, la repetición incesante de posturas frente al espejo, las conversaciones de los maestros mientras observan a sus alumnos, haciendo precisiones –a veces- otras recordando sus épocas de gloria, forman un hermoso contraste, sencillo, delicado de un arte antiguo y tradicional.
Los cuerpos hablan, aun cuando no tengan que pronunciar palabra alguna y eso, en la danza, tiene un valor sublime que los espectadores podemos reconocer. Cada uno de los bailarines que aparecen en la pantalla han dejado o dejarán su vida en el Ballet de la Ópera de París. Se trata de una pasión extraña. A diferencia de otras pasiones no nace y perece súbitamente, sino todo lo contrario, es una pasión perenne, constante, que de alguna manera vence al tiempo. ¿Qué otra cosa en la vida que la pasión por alguna arte dura para siempre?
Que el cuerpo sea capaz de colocarse en posiciones insostenibles, que esos movimientos transmitan historias o sean la simple expresión de un estado anímico es un regalo. Dentro de las posibilidades de las personas, las de la creación, en realidad, entregan felicidad a los otros. Y esa felicidad se traduce de muchas maneras...
Detrás de la cámara no hay oportunidad para simulaciones. Todo el engranaje del Ballet queda expuesto para disfrutarlo y también para criticarlo. Juzguen ustedes, por sus propios ojos.

Lo interesante de una muestra tan grande como la que trae OchoyMedio es poder escoger qué es lo que se quiere ver. Así, aunque hay una retrospectiva de Haneke y probablemente gracias a la piratería hayamos visto varias de sus cintas, no podemos quedarnos sin ver Cache. Yo, fui corriendo a la proyección del domingo pasado en el MAAC. Quería ver El escritor fantasma, que tengo en video, pero no quería quedarme sin verla en grande. Veinte minutos antes de que se terminara no pude terminarla, al parecer, un problema técnico detuvo la proyección. Tampoco pude esperar, pero estoy segura que para los que se quedaron en la sala -si es que continuó la proyección- debió haber sido muy placentero ver el final. Por ahora tengo una tarea pendiente.

Monday, June 06, 2011

Una novela para inhalar

Novela con cocaína, seguramente algo de ella han escuchado, porque suena conocido, suena más conocida de lo que realmente fue cuando se publicó por primera vez en Europa. El manuscrito, firmado por M Agueiev, llegó a una revista, encantó, se publicó, y eso fue todo. Muchos años después fue rescatado, ya bajo el rumor de pertenecer a otro de los grandes, nada menos que NABOKOV. Entonces la novela llega hasta nosotros con un halo de misterio, con un problema de paternidad no resuelta y finalmente empapada del traslúcido, y al mismo tiempo, polvo blanco de la cocaína.
Ambientado en la primera quincena del siglo XX, Vadim, su protagonista deambula por las calles moscovitas como alma en pena. Es solo un adolescente, tal vez decir que solo sea eso, es algo confuso, no tan justo, pero si se compara el alma de este ser con la de un anciano, no habrìa mayores diferencias. Sí, no es solo un adolescente, Vadim, es un hombre poco común, extraño, que se averguenza de su madre de una manera tan cruel que podrìa parecer un moustro. ¿O lo es? Tal vez lo sea, tal vez lo sea sobre todo en los últimos capítulos en donde la droga lo embarga todo, como la noche a las sombras.
La vida en un instituto de Moscú queda expuesta en esta novela en donde el padre siempre está ausente y las mujeres son meros excitantes menos eficaces que la droga. Así construye el narrador de Novela con cocaína una red trágica que revela todos los efectos del alcaloide, sin reparos, sin velos, sin indulgencias.
Marco Levi, real autor de la obra, vivió en Constantinopla. De él se sabe que fue alumnos del famoso instituto novelado por M Agueiev. Solo escribió Novela con cocaína y algo más...

Thursday, April 07, 2011

La elegancia del erizo


Muriel Barbery, profesora de Filosofía, incursionó en la escritura literaria en el año 2000 con La golosina. En 2007 publicó La elegancia del erizo, que posteriormente fue traducida y que por alguna razón insospechada del mercado, se ha convertido en una novela best seller.

Que lo sea, es decir, que se venda bien, en este caso, no tiene nada que ver con su calidad literaria. La novela, la tiene, pese a ciertos rasgos inverosímiles de una de las protagonistas de doce años, que filosofa sobre la cotidianidad y sobre grandes sistemas de pensamiento a lo largo de sus páginas.

La otra protagonista, la portera del edificio de la calle Grenelle de París, es uno de esos personajes adorables que nos convence a cada palabra de lo que es, una mujer muy inteligente que quiere pasar inadvertida.

Durante mi lectura de esta novela he pensado por qué el personaje de la niña, Paloma, no me llama la atención. Tal vez es porque la infancia tiene una magia, una dinámica diferente. Los niños genios no están dentro de mi ámbito de interés, más bien me preocupa su estabilidad y el uso de todo lo que pueden llegar a saber y el desencanto que produce todo ese conocimiento que tal vez, y solo tal vez, emocionalmente, no puedan manejar.

La novela, para algunas personas, es también una suma del pensamiento contemporáneo que no lleva a ninguna parte. A pesar de que evidentemente está llena de alusiones a pensadores, artistas, cineastas, la idea va más allá de estas repeticiones de frases célebres: es una novela sobre las soledades, sobre las cosas que valen la pena, sobre como la amistad, el amor y el arte, salvan la cotidianidad del transcurrir hacia un destino inequívoco como la muerte.

El pensamiento fenomenológico y Heideggeriano se hacen visibles en las reflexiones de estas jóvenes mujeres parisinas. Aquí dejo un link de Barbery en una entrevista que dio para El país, a propósito de su novela. Su desalentadora visión de la integración es un pensamiento que valdría cuestionarse, sobre todo de alguien que proviene de una nación tan reconstituida por guerras, movimientos migratorios, elitismos culturales, etc.

Tuesday, March 29, 2011

La ola


Este curioso título obedece a la película de Denis Gansel, que tiene como actor a Jorgen Vogel, Jennifer Ulrich y Frederick Lau. En ella, un entusiasta profesor de colegio, intenta motivar a sus alumnos para que comprendan lo que es la Autocracia. Para ello, y a partir de una interrogante que nace en el seno de la clase, los lleva de la mano para formar un grupo. La interrogante, aparentemente resuelta, cobra vigencia en las respuestas de varios de los estudiantes. La premisa de varios de ellos es, Alemania no volverá a vivir nada que se le parezca al nazismo.
Evidentemente la seguridad con la que los estudiantes hacen estas afirmaciones son preocupantes para el profesor. Bien dicen que demasiadas certezas son un problema en la Educación.
Así, el proyecto de una semana, convierte a los animados colegiales en La ola, un grupo que usa camisas blancas, que tiene un logo, que tiene cuenta en my space, y que poco a poco empieza a funcionar como cualquier otro grupo.
Y como cualquier grupo, se intenta pertenecer a él, para ello hay que hacer lo que otros dicen, vestirse de una misma manera, y estar de acuerdo con las decisiones que toman ciertas personas que se avocan la autoridad solo para ellos.
El proyecto de la ola es interesante y anima no solo a los alumnos de Herr Werner, como ahora indica el maestro que deben llamarlo. En tres días, la clase, está repleta. Los colegas del profesor hablan de él. En algún momento de tensión un diálogo entre la novia del profesor, también maestra y él, deja vislumbrar otros ejes de lo que terminará en tragedia. Herr Werner ha estudiado en la universidad pública, a diferencia de muchos de sus colegas.
Las iniciativas subjetivas de algunos de sus estudiantes llevan el proyecto al desastre. Vandalismo en edificios públicos muestran un grafiti de Ola, algunos miembros empiezan a disentir y toda la comunidad de La ola se vuelca hacia ellos. En los grupos es bastante complicado el disenso. Otros estudiantes empiezan a seleccionar a los miembros. No todos pueden pertenecer a La ola. Es lógico, una vez que el poder se siente difícilmente se deja de caer en situaciones de abuso de él.
El resultado aparentemente es que la Ola deja las aulas para convertirse en un grupo absolutamente real, represivo, que acoge a miembros de la comunidad de la escuela, que, en algunos casos, necesitan este motor y esta fuerza que aparentemente entregan las acciones grupales.
Al final, porque la película debe cerrarse en algún momento, la tragedia invade las imágenes, que durante toda la cinta han estado acompañadas por una banda sonora espectacular. El experimento debe terminar, como todo en la vida, solo que aunque siempre haya voces que digan que nunca es demasiado tarde, para algunas cosas sí lo es.
Finalmente toda la responsabilidad de los hechos recae en el maestro que en una última escena lleva a sus estudiantes a un momento catártico y colectivo, además, o podría ser la famosa pero no muy conocida anagnórisis aristotélica del reconocimiento. Quien los impulsa a crear La ola, les revela en menos de cinco minutos que han sido expresamente manipulados, que el proyecto debe concluir hasta que se escucha un disparo.
Die Welle es una película bien lograda, las actuaciones de los jóvenes son estupendas en el sentido de la credibilidad, por supuesto, porque el guión permite este desarrollo actoral. Evidentemente la premisa que parte de la interrogante inicial tendrá nuevas respuestas, solo que a un costo altísimo.
Después de la Ola, me alegra retirerarme en la idea de que hay que huir de los grupos, no importa cuáles sean sus fines, pero también, y una vez más, me pregunto por el papel del maestro o mediador, y las justas medidas.

Friday, March 11, 2011

La deuda con los paraísos perdidos

Mientras tocaba la mano fría de mi abuela agonizante pude ver como en una película todas las escenas que se han quedado grabadas en mi corazón. Ahora estoy segura de que no fue en la memoria sino en el corazón.
Mi abuela y los batidos de frutilla con canela, mi abuela gritándonos a mi hermano y a mi que ya salgamos de la piscina, mi abuela persiguiéndonos para que no nos lancemos otra vez en la piscina grande del Tenis, el sitio prohibido al que nos escapábamos a manera de juego. Ella haciéndonos nadar, ella llegando en el bus de la trece hasta la casa de Urdesa Norte. Yo mirando por la ventana, esperando a que llegara. Siempre esperando sus historias como cuando en lugar de sal le puso detergente a la sopa y salió tanta espuma y bombas de jabón que la cocina se convirtió, por unos minutos en una inmensa imagen de fantasía.
Los baños en las roquitas del Miramar. Los pocitos que se formaban y a donde ella nos llevaba a mi y a mi hermano y en donde literalmente podíamos quedarnos horas. Recuerdo que perdíamos la noción del tiempo. Recuerdo también cuando ya no podía llevarnos a ese lugar porque ya no nos interesaba más, y recuerdo también cuando ya ella había envejecido y tampoco lo proponía.
Nunca nunca pelee con mi abuela. Nunca nadie peleó con ella. Y lo dice una peleona en potencia.
Cuando tomé su mano fría ya un poco amoratada le pedí disculpas por no haber ido más, por no haberla cuidado como hubiera querido, y le agradecí por la felicidad inmensa de que hubiera sido mi abuela, una abuela también de aguas profundas. Le agradecí porque mi infancia se enriqueció con su cariño y con su amor, por sus historias de abuelos italianos, y una ausencia de padre que seguramente a ella, la hizo ser más cuidadosa con el amor que a otras personas.
Por esas cosas raras de la vida, durante pocos segundos, me di cuenta de que mi otra abuela estaba sentada esperándola. A veces ellas discutieron, pero se querían mucho también. Juraría que cuando le toqué la mano, juraría que supo que era yo. María Paulinilla, así me decía siempre, y se me hace intolerable no esuchar nunca más su voz ni sus historias, ni sus cuentos sobre visitas a velorios equivocados, sus locuras. Porque era loquísima.
Y aunque el tiempo pasa siento que sigo en deuda con ella. La deuda no es cuantificable, la deuda es una sensación, una certeza de que jamás podré saldarla. Y sé que es una deuda que ella jamás pediría que salde, pero aún así, tal vez, solo tal vez, en algún momento sienta que estará totalmente pagada. Seguramente no será en este tiempo.

Sunday, December 05, 2010

El otro camino el miércoles en La casa morada


El otro camino (59 minutos) Gabriel Szollosy. Uruguay. Miércoles 20h00. La casa morada. Calle Primera 500 y Las Monjas. Entrada gratuita. Interesados enviar un mail a paulina.casamorada@gmail.com


Trabajo por encargo que resulta en el retrato del bandoneonista
Rodolfo Mederos, fundador del Octeto Guardia Nueva, biólogo,
carpintero, que alentado por Astor Piazzola se muda a Buenos Aires
para ser un músico a tiempo completo. En 2007 se estrena para la
televisión, ha sido programado en Film and Arts y llegó a Cuenca para
el Festival Internacional de Cine. Su director además está haciendo tomas de la ciudad de Cuenca para un nuevo trabajo sobre una familia Saraguro.


El antiguo centro de reclusión para señoritas en donde funciona la
Casa de la Provincia del Azuay está vació a las cinco de la tarde del
sábado; en la puerta, cámara en mano, está el fotógrafo Ricardo
Bohórquez de Guayaquil y un hombre que dice: “¡Qué bien que vengan a
ver mi peli..!”. Yo llego para otra cosa, pero me dejo llevar por su
entusiasmo. La sala en penumbras es parte del escenario de esta casa
de patio interior, a medio camino de la total destrucción y el rescate: hay arcos enormes, una fuente vacía, huecos en los techos, y es aquí donde se proyectó la película.


Era Gabriel Szollosy, el director de El otro camino, el que estaba en
la puerta, y con 5 personas empieza a rodar la cinta. Rodolfo Mederos
en el centro con su bandoneón brillante que expande y contrae a veces
con los ojos cerrados, otras, con la mirada fija en algo que no vemos,
como si estuviera en un lugar alejado, absolutamente solo y feliz. Su
cabello plateado en movimiento y el público hipnotizado por los
sonidos que produce el aire, que como dice él, es el alma de este
instrumento tanguero, son los elementos de una imagen que se reitera.

Está en el Torquato Tasso -uno de los espacios más tradicionales de la
movida joven del tango argentino- con su banda y tiene una
personalidad intensa. Al menos, así quiere que lo veamos Szollosy que
selecciona frases que podremos repetir una y otra vez después de ver
este trabajo.

Imágenes y sonido imbricados que se hacen uno solo a ratos, que
dialogan entre sí, que desnudan el camino de los que eligen lo que
quieren, de los que ven en el ensayo una innovación, una manera de
hacer una vida dedicada a una pasión que no tiene límites y que, en el
caso de Mederos, lo acerca más a una especie de sabio de la vida que
descubrió su camino a través de su relación con el bandoneón.


El otro camino narra una vida dedicada a la música, también el sentido
de las elecciones que se hacen y de aquellas en las que no elegimos.
Mederos dice que el bandoneón lo escogió a él, que los materiales
naturales conque está hecho le producen regocijo: madera, cuero,
metal, cola, nácar, todos ellos provenientes de la naturaleza.


El telón de fondo es Buenos Aires, una ciudad, un puerto, cuna del
tango, que para unos es una música triste… “Como no”, dice Mederos si
los que lo hicieron llegaron abandonando a sus familias, emigrantes
europeos la mayoría, y además, ¿hay algún lugar en dónde no resida la
tristeza?


Siempre hay otro camino; el camino propio, vemos las imágenes de las
vías del tren, a Mederos tocando, a Mederos ensayando, a la gente
bailando en las zonas for export de Buenos Aires, cosa que cuestiona
el bandoneonista. La música de fondo va contando también: La yumba de
Osvaldo Pugliese, Abran cancha del propio Mederos, la voz de Ariel Ardit.

Definitivamente hay un tango para cada cosa, como dice el protagonista, y en su caso, su elección es hacer lo que mejor sabe hacer, tocar bandoneón para mirar a su hijo a los ojos.

Gabriel Szollosy está eufórico, ya no somos cinco viendo su película; después de los aplausos, casi en la puerta, muy emocionado nos cuenta que es la primera vez que lo invitan a un festival, que adora su película, que en el fondo Mederos dice lo que él quiere decir, que
todo estaba guionizado desde antes, que adora su creación.



Friday, December 03, 2010

Se puede morir de muchas cosas

Sí. Se puede morir de muchas cosas feas, dolorosas; se puede también tener una muerte soñada y nunca despertar. Se puede tener miedo a morir y no morirse, una sensación por demás angustiante. Se puede morir como la presidenta de Tourvel en Las relaciones peligrosas. Se puede delirar por la espera de la muerte como plantea Barthes en Fragmentos de un discurso amoroso. Y se puede creer que se muere.
Escojo la muerte como en Las relaciones peligrosas. Aún no sé si escojo o finalmente me resigno a que mis muertes sean casi siempre de ese tipo: escasas, y por motivos imaginarios.

Las relaciones peligrosas es una novela epistolar de Choderlos de Laclos, que no es muy leida, pero que, sin embargo, fue la fuente para la inspiración de varios directores de cine, entre ellos, Roger Vadim, Milos Forman y la más popular y reconocida versión de Stephen Frears de 1988, con un elenco sobresaliente: John Malkovich, Glen Close, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman...

Curiosamente la traducción al cine de Las amistades peligrosas devino en Las relaciones peligrosas. De la traducción ya no hablaré porque sería necesario otro post, pero sí de las relaciones entre El vizconde Valmont y la marquesa de Merteuil.

Son estos dos una pareja que todo el tiempo maquina la caída de los otros. Los otros, en realidad solo se refieren, primordialmente, a la presidenta de Tourvel que aparentemente es una mujer íntegra y que como tal, constituye una pieza totalmente deseable para la colección de esta pareja, que podría llamarse, Bonnie y Clyde, el dúo dinámico, etc, etc, etc.


La virtud, representada por Tourvel, que es necesario aprehender, algo que va más allá del deseo de tener a una mujer más, se convierte en una motivación poderosa solo que nadie calcula, incluido Valmont, cómo ni de qué manera opera el amor, o el verdader deseo, o el apasionamiento.

Lo que parecía un juego se transforma, como todo, pero nadie repara en que las consecuencias serán fatales. Mortales diría yo. Ahí yace la presidenta de Tourvel acostada en una cama, muriendo de tristeza -hecho totalmente incomprensible para la mayoría- no por amor, sino por haber sucumbido ante la pasíón del vizconde Valmont, que se ha esforzado por mostrarle que no puede amarla.
Sin embargo, Valmont, la ama, y a pesar de esto no puede dejar de ser lo que es: un apostador, un jugador que solamente acepta su estado "enamorado" cuando está agonizando. Las hermosas imágenes del duelo al amanecer contrastan con las escenas amorosas más intensas de su historia con la presidenta de Tourvel. Las palabras poéticas de la novela pasan a la boca de Valmont en la película de Frears de una manera tan poderosa como los gestos y los detalles de esta cinta. "Está más allá de mi control", es lo que repite una y otra vez Valmont a Tourvel. "Está más allá de mi control".
Al menos, el mensajero de Valmont llega a tiempo para decirle a la mujer, que sí, que Valmont la ama. Pero ya es tarde. Para estas cosas y en estos casos siempre es tarde. Tanto tiempo desperdiciado de estos dos amantes...
La presidenta de Tourvel ya no resiste más, lo que parecería a nuestros ojos como una ridiculez, una manera obscena de amar. La consecuencia clara de ese amor, clara y palpable es la muerte. La muerte que podría traducirse como delirio, sin sentido, cese del sufrimiento amoroso.
Y solo la muerte real o simbólica puede detener el sufrimiento. Entonces, no hay mayor suicidio que entrar en una historia, cualquiera que esta fuere, porque el final implica la destrucción de lo poco que queda bienintencionado en un ser humano y según su recorrido e historia propia.
Hay una carga de responsabilidad grande al acercarse a otro ser humano, hay un agudo cuidado que implica preveer las consecuencias para el otro, porque el amor aunque parte del individuo embarga a dos, ya sea que el sujeto que ama sea correspondido o no.
Pero seguimos. Avanzamos. No importa nada más que el deseo. Seguro no es agradable mirar atrás, por eso pasamos las páginas de la novea, no volvemos a ver la película en mucho tiempo, pero cuando lo hacemos inmediatamente, afloran esas emociones que no se han ido, que están aguardantes, que tarde o tempranos nos enfrentarán con una misma.
Sí, definitivamente se puede morir de muchas cosas. Tal vez lo único que nos queda es escoger la muerte que queremos y prepararnos para lo único que no podemos prepararnos o tal vez para aquello que finalmente no tiene sentido.

Sunday, November 14, 2010

Cine polaco

Llegue tarde al cine polaco y con pena. La cuestión, de todas maneras, es haber llegado, al menos a Mal menor, La pequeña Moscú, y hoy, a las tres: Todo lo que quiero, Rosita y??? Creo que romperé el record de cine continuo en el que justamente estábamos meditando el viernes por la noche luego de ver La vida secreta de las palabras y cuando Space, Muñeca rubia con botas, y Muñeca brava se quejaron porque los boté de mi casa...Y en realidad no los boto, pero el sábado es un día complicado, así que la última alusión que hicimos, al cine, fue que no sabíamos cómo resistíamos tanto tiempo en esas jornadas largas de dos películas. La única conclusión es que no nos quejábamos, ¿y si volviéramos al cine continuo?
Mal menor fue una película prescindible, pero rescato una sencillez narrativa para contar una historia. Creo que después de mis últimas experiencias con el cine ecuatoriano con Rabia y Prometeo, esta película de Janusz Morgenstern me reconcilia con esa estética limpia en donde hay una historia bien contada, que no debe ser necesariamente brillante, pero que merece contarse porque, en el caso de la película, retoma un tiempo problemático en Polonia, recrea una variante más del escritor joven que busca fama, y tiene atisbos sorpresivos como la redención del personaje, que se ha convertido en un impostor, plagiador, y que demuestra, superficialmente, una angustia vivida en un territorio y tiempo determinados.
Y esto que acabo de decir me lleva a reparar en que dije; una historia que merece ser contada. Bueno, tal vez, todo merezca ser contado desde el punto de vista creador, pero desde mi punto de vista como espectadora, hay cosas que merecen no existir. Es una suerte de voluntad destructora que llevamos todos por dentro, o algunas personas debería aclarar, que no encontramos muchos sentidos en ciertas cosas.

Ayer en cambio decidí cambiar literatura por cine y estoy complacida. Sobre todo por salir de la rutina, por la buena compañía, por retomar el gusto por la sala oscura y la pantalla grande y animarme a ver La pequeña Moscú. Cuando llegué a la sala del Maac una mujer estaba cantando en ruso, supongo o tal vez en polaco. Tiene esta actriz o posiblemente su doble de voz un registro mediano, pero sobre todo una mirada que narró casi a la par de la canción su personalidad.
Finalmente en La pequeña Moscú, que narra la historia de la cantante rusa y de un soldado polaco, hay un trasfondo gris de Polonia, pero la temática amorosa es como un rubí sobre un fondo oscuro que nunca deja de brillar por más gastado que esté, aquí, hasta la última imagen que vemos. Si en esta película los personajes no se dijeran nada, el efecto sería el mismo. Otra película bien contada, y que además, tiene este ingrediente musical que se hace indispensable. Y además, ahora me va pareciendo que estas lenguas -polaco y ruso-, son terriblemente sonoras, o mejor dicho, muy agradables al oído.
Ambientada en 1967, La pequeña moscú recrea la historia de una mujer llamada La esclava del amor. En este caso, Vera,  rusa y casada se enamora de un teniente polaco en Polonia.
Waldemar Krzystek, director de la cinta obtuvo un León de Oro en el  Festival de cine de Gdynia en el 2008. Como he dicho en otras ocasiones, no son los premios, nunca son los premios, y en este caso para mí ha sido un reencantamiento con una actividad que había dejado suspensa por algún tiempo, el cine y además todo lo que implica.
Y algo más, hubo público. Al menos ayer, hubo público Alguien me comentó que le gustaba la sala con poca gente. Y es cierto, pero también, que otras personas puedan disfrutar de estos aciertos de cartelera.

Wednesday, October 20, 2010

Te mataré mañana cuando la luna salga...


He tomado el inicio del poema Proyecto de un beso de Leopoldo María Panero para titular esta entrada que solo tiene como objetivo invitarlos a la lectura que el poeta español hará esta noche en La casa morada, a las 20h00


"Te mataré mañana cuando la luna salga poco antes del alba cuando estes en el lecho perdida en los sueños...tu muerte será como beso o acción de gracia..."

Calle Primera 500 y Las Monjas
Urdesa

Tuesday, October 19, 2010

Inspiración Inteligencia

"La gente, frente al acto de creación, frente a Miguel Ángel o Rembrandt, Beethoven o Bach, Shakespeare o Cervantes, habla de Inspiración. Wilde dijo que la creación es diez por ciento inspiración y noventa por ciento transpiración. O sea: crear supone trabajar y tanto Jericó como yo pensamos que la producción de talentos frutstrados en América Latina es tan grande como la producción de plátanos porque nuestros genios están esperando la inspiración y gastan las posaderas, esperándola en cantinas y cafés. El diez por ciento, sin embargo, está esperando pacientemente al lado del noventa que puede hacerse presente, cómo no, en un bar o un café, aunque es mejor recibido en un cuarto lo más despoblado de gente posible, con pluma, máquina o computadora a la mano, y un esfuerzo concentrado que lo mismo puede darse, por lo demás, en un avión, un hotel o una playa. El texto no admite pre-texto. Intención e inteligencia".
Parece que hay coincidencias entre varios escritores al momento de hablar de una verdadera creación. Hablo de la vocación de la escritura, del don, que finalmente, quienes lo tienen deben colocar sobre un papel o una pantalla. En ese momento ya no importa que el don haya llegado con ellos que les sea connatural. Se trata del método de trabajo, de la rigurosa manera de trabajar en la escritura.
Carlos Fuentes tiene más de ochenta años y sigue siento tan lúcido...Recuerdo alguna vez una conversación sobre la vejez y la pérdida de las facultades, todo esto porque mi interlocutor afirmaba que sí quería llegar a ser viejo, mientras sus facultades se lo permitieran. A las facultades físicas y mentales se refería. Pero lo de Fuentes, lo de Fuentes va más allá de un aceptable envejecimiento. Es un motor de ideas, su creatividad está intacta.
Sigue haciendo que los lectores nos cuestionemos la escritura, su escritura.
La voluntad y la fortuna tiene más de 500 páginas que los esperan si se animan a esta aventura con Carlos Fuentes. A mi me falta el tiempo para las relecturas que son nuevos descubrimientos, un círculo vicioso de esta adicción que es la lectura.

Sunday, October 17, 2010

El último beso

¿Qué se puede decir del final de una historia? ¿Cómo comienza la historia y cómo termina? Dicen que una historia que empieza mal, termina mal. En la literatura puede ser distinto. Si no veamos el arranque de El tiempo entre costuras de María Dueñas, con un inicio que promete y que no termina si no siendo una historia intrascendente. A veces cuando me topo con estos libros, creo que se fantasea un poco con la idea de reescribirlos o no sé si es la obsesión del editor: algo siempre puede quedar mejor cuando pasa por una mano firme, la de él o la de ella. En el caso de la novela de Dueñas, las más de 600 páginas, podrían haber sido 300 bien contadas. Pero como siempre, a propósito de cualquier libro, surgen otros temas, no necesariamente ligados a ellos, pero sí a nuestras vidas.

Salvo la reflexión sobre la vida de las mujeres a principios de los años XX en Guayaquil, durante la última sesión del grupo de lectura.  Finalmente terminamos hablando sobre las abuelas, sobre los secretos de muchas mujeres, sobre vidas inconcebibles a nuestra condición de mujeres contemporáneas, pero que definitivamente, para esas otras mujeres del pasado eran situaciones recurrentes.
Dejo como constancia la posesión de una caja de cartas fechadas entre 1922 y 1924, al parecer años en que duró la relación entre mi bisabuela y un hombre al que mi tío llama El caballero de Industrias. O sea un argentino aventurero que llegó al Ecuador para emprender algunos negocios y cuya vida sigue siendo, aún hoy, un misterio.
Recuerdo conversaciones mantenidas con mi abuela. Su padre siempre estuvo en la punta de la lengua:  mi padre era, mi padre hacía, mi padre, mi padre, mi padre. Las cartas enuncian, en cambio, una relación casi inexistente, mirada desde hoy, pero que puede haber sido una manera de relacionarse en el pasado. Promesas de visitas, de viajes, de estar juntos finalmente. Promesas que jamás llegaron a cuajar. El caballero de industrias desaparecío en las islas canarias y lo único que siguieron recibiendo mi bisabuela y mi abuela fue un jugoso cheque de un desparecido banco francés.
Tenía 15 años cuando mi abuela me regaló las cartas. Las cartas siguen en la misma caja en que las dejé después de leerlas. Hoy en el fondo de un armario. A veces la puerta de este pequeño armario superior se entreabre y yo siento que son las cartas que quieren ser nuevamente leídas. Y en el fondo yo digo que debe ser hora de hacerlo, pero siempre desisto con excusas inventadas que me autoimpongo.
Las historias no se escriben de un momento a otro, se van cocinando, a fuego lento. Por eso cuando alguien me pregunta cuándo escribí tal o cual cosa, yo siempre digo que fue antes de que escribiera la primera palabra.
En algunas ocasiones el comienzo de una historia se detona por hechos de la vida cotidiana. Pero la historia que se cuenta no necesariamente tiene que ver con ese hecho. A lo largo de la vida vamos forjando historias, abrimos puertas y finalmente las cerramos, ya sea proque corroboramos algo que siempre habíamos intuido o porque no se puede mirar hacia el pasado.
Puedo decir, falsamente parodiando a Borges, que le debo a un beso la creación de una nueva obra. La tercera que se empezó a escribir sin que las otras dos hayan visto la luz, aunque la primera está a punto de verla. Un beso que cerró un ciclo, al menos de incertidumbres.

Friday, October 15, 2010

Versión de El horla en Guayaquil

El horla está escrito como un pequeño diario, al menos en su tercera versión, puesto que hay dos anteriores que formalmente se distancian de este relato, hasta en situaciones argumentales. Guy de Maupassant explora con este relato, Pueblo de madera y otros, la literatura fantástica, pero antes que nada, Maupassant es un escritor romántico. Su sentido del exotismo, y las primeras manifestaciones de otros estados de la consciencia son evidentes.
Poco a poco el sugestivo narrador de la historia nos confía sus miedos y sueños. Después de que observa un barco en el rio está seguro de que el navío proviene de otro mundo. Y ese otro mundo literalmente empieza a materializarse en el inconsciente.
No en vano el autor francés ha sido inspiración para el no menos célebre P.H Lovecraft.

El lunes a las 20h00, Eric Chartiot sube a las tablas para presentar su versión de El horla, para adolescentes y adultos en la Alianza Francesa

Wednesday, October 13, 2010

Matapalo cartonera presenta Bóveda 66

Matapalo Cartonera, de Riobamba,  recoge más de 12 años de labor poética de Ernesto Carrión. Bóveda 66, como se titula la obra, fue lanzada en la Feria Internacional del Libro de Lima de este año; y su presentación en Guayaquil estará a cargo de Víctor Vimos (editor) y Wladimir Zambrano (poeta)

Con esta presentación se inaugura el Primer Encuentro Latinoamericano de Cartoneras, organizado por el Ministerio de Cultura, una de las actividades de la próxima Feria del Libro de Guayaquil que se llevará a cabo desde el 21 hasta el 28 de Octubre.

Lugar: Jueves 14 de Octubre. Auditorio de la AF Principal (Hurtado 436 y José Mascote) – Entrada libre 19h00.

Las editoriales cartoneras funcionan de manera autónoma y tienen sus propias singularidades. Se caracterizan por la calidad de los libros que publican, por los formatos artesanales que emplean, por la revalorización de principios como la solidaridad, el trabajo comunitario, la búsqueda de la relativa independencia de los libros (creados siempre como objetos únicos, como una obra de arte o un amigo íntimo), y por su interés expansivo, casi dinamitero.

La experiencia de las cartoneras en América Latina, nace de la crisis financiera en Argentina, donde escritores y editores encontraron la manera, a través de materiales como el cartón reciclado, de elaborar libros de calidad literaria y bajísimo costo. Esta idea o forma de edición se propagaría por toda América llegando ahora a ser una suerte de resistencia contra las grandes editoriales, ya que no solamente se trata de un trabajo comunitario consciente (muchas veces se trabaja con niños de la calle recolectando cartón o con presos) sino que cuenta con escritores importantes editados en sus líneas. Hoy existen más de 30 cartoneras en todo el mundo. Además de que cada ejemplar de un libro cartonero es único ya que cada diseño de portada tiene un solo diseño entre pintura y collage con fotografías, recortes de diarios, etc.


Sobre el autor: Ernesto Carrión (Guayaquil, Ecuador, 1977) Premio Latinoamericano de Poesía Ciudad de Medellín 2007, Premio César Dávila Andrade 2002, Premio Jorge Carrera Andrade 2008, Finalista del II Premio Hispanoamericano Festival de la lira 2009 y Becario del Fonca y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo 2009. Ha publicado 10 libros de poesía. Consta en antologías nacionales e internacionales.

Sobre Matapalo Cartonera: Editorial cartonera, creada hace más un año en Riobamba. Dirigida por Víctor Vimos y Gabriela Falconí, ha publicado a Jorge Enrique Adoum, Gabriela Alemán, Huilo Ruales, Mario Santiago Papasquiaro, entre otros. http://matapalocartonera.blogspot.com/





Tuesday, October 12, 2010

Hacia el sur

Un viaje al Sur basta para mirar una ciudad que se va transformando cada día. Los soportales, como decía en otro muro, la humedad del barrio del Astillero por su cercanía con el rio, le da a Guayaquil ese aroma que poco a poco ha mutado hacia una transformación que no se gestó en el tiempo sino que fue un impulso de una visión absolutamente personal sobre lo que debían ser los espacios recreativos de la ciudad.
No voy a entrar en la discusión si los nuevos malecones y parques deberían haberse hecho. Esa ya es una discusión inútil, que la verdad poco me interesa en estos días. Por ahora resumo en recrearme ante la visión de unas calles espaciosas con edificios bajos que miran al rio, en donde todavía huele a una vieja ciudad fluvial, a un puerto. Esto lo digo porque a veces me olvido de que Guayaquil es puerto y precisamente vengo a recordarlo cuando transito por la calle Chile, cuando camino por el Barrio del Centenario y avanzo, por ejemplo por la Domingo Comín hasta El Universo. En algunas calles ya están construyendo monigotes, pequeños y grandes. Todavía descoloridos esos mamotretos sin color yacen sobe las veredas apilados, sin vida.
Ya no sé si es idea mía o en el sur hay otro ritmo, con otros tiempos. Es otra ciudad que me gusta, que me recuerda por ejemplo la fábrica abandonado en donde una vez hice un corto con unos compañeros de universidad, mejor dicho, en donde jugamos a hacer un corto con unos compañeros de universidad. Ayer pasé por ahí, las puertas metálicas seguían cerradas. Ese edificio siempre pareció estar abandonado. Está exactamente igual como hace 10 años, al menos por fuera.
Tal vez vivir en el sur no sea una mala idea. Tal vez mirar desde esa latitud me devuelva algunas respuestas sobre la vida que se vive en el norte, por ejemplo.
Así que vale la pena deambular, y aunque parezca que el tiempo se está perdiendo se trata de darle la vuelta a una historia:  una historia real o de ficción que lucha por hacerse paso en este mundo gris.
Y mientras eso pasa el sur de Guayaquil se va pareciendo a la Habana Vieja, en donde no pasa el tiempo. Si viro en una esquina es posible que llegue a otro Malecón, un malecón del Caribe, muy similar al que existió alguna vez aquí.

Thursday, October 07, 2010

¿Contra todo pronóstico?

Este año, para el Nobel, sonaban los poetas. Nombres lejanos, desconocidos, pero también las listas auguraban que el ganador podría haber sido Cormac McCarthy, autor de No hay país para viejos, La carretera, y por cierto, otro extraño lobo estepario que vive totalmente alejado del ruido. La carretera es sobrecogedora, una novela hermosa en donde un mundo agonizante es el escenario por donde caminan un padre y un hijo, y los otros, esos que comen carne y que aterrorizan a la pareja.
Murakami se ubicó segundo en las apuestas, pero de un momento a otro perdió terreno frente a un Vargas Llosa que ocupaba el puesto 18, pero que desde hace años ha sido   candidato.
Cuando gana alguien que no conocemos, o compramos sus libros para saber quién es y tenemos gratas sorpresas como Coetzee, Muller, Jelinek o de repente hay otros que a pesar de ganar nunca llegan a interesarnos.
Al menos a Vargas Llosa lo tenemos publicado en nuestra propia lengua, lo leímos desde el colegio, con suerte, y lo seguimos leyendo después. Es un referente, una lectura obligada y arbitraria también. A lo largo de estos años cómo no recordar sus ensayos, sus obsesiones, sus peleas, y sobre todo, sus novelas.
A propósito de su última novela El sueño del celta que recién saldrá a la venta el 3 de noviembre, le hicieron una entrevista en El país, en ella habló del nacionalismo como la peor construcción del hombre, pero también de la obra que ha sido comparada por muchos con La fiesta del chivo, solamente que trasladada al contexto africano.
Entre otras notas hay algo que me llama profundamente la atención y es la apertura que tiene Vargas Llosa que ya ronda los 80 años a la tecnología. A continuación me remito al texto:

Literatura electrónica pasajera


"El sueño del celta es la primera novela de Mario Vargas Llosa de la nueva era... del libro electrónico.
¿Se ha atrevido el autor de Conversación en la catedral con el formato digital? "No lo he hecho. Lo he visto, sí, lo he sopesado, pero todavía no me animo, no. La lectura todavía sigue siendo mi gran placer, claro, aunque en soporte tradicional. No hay que rechazarlo de entrada. Los defensores del libro electrónico aseguran que solo es un soporte. Así como el papel es un soporte. Sin embargo, cuando yo veo lo que ha pasado con la televisión, veo que no es así, que la pantalla ejerce una influencia sobre la creación. Tiende a introducir una facilidad, a destacar por encima de todo el entretenimiento rápido, que es lo que ha pasado con la tele. Hay cosas fabulosas en ese medio, pero predomina la cosa leve, ligera, pasajera. Mucho me temo que la literatura en pantalla se convierta en eso".

¿Y qué lee Vargas Llosa?
"Leo por trabajo o por placer, y cuando leo por placer releo autores clásicos. Me da un poco de vértigo el torbellino de las novedades. Es absolutamente imposible estar al día de todos los autores jóvenes. Con todo, nada me produce tanto placer como encontrar el libro adecuado. ¿Mis últimos descubrimientos? Me fascinó El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. Muy certero. Qué bonito libro. ¡Qué fina manera de rendir un homenaje a su padre y al mismo tiempo trazar un relato de toda una época! Y recientemente descubrí a Irene Némirovsky. Es una maravilla, te impresiona cómo viviendo unas circunstancias absolutamente terribles, una judía francesa en la II Guerra Mundial, pudo escribir Suite francesa, un libro tan controlado. Tan frío, mostrado con serenidad".

Sunday, October 03, 2010

La novela como metáfora

No sorprende a nadie que una novela sea una metáfora de otra cosa. La cosa puede ser el mundo, una época, una persona, una ciudad.
Acabamos de comentar Salón de Belleza de Mario Bellatin (México, 23 de julio de 1960) como una grata experiencia. No siempre podemos decir esto sobre un libro. A veces mis expectativas no responden a la novela que he elegido y en otras ocasiones, la novela elegida, por alguna misteriosa razón no cuaja dentro del grupo. Así nos pasó hace casi un año con Memorias de Adriano, algo que podría haberme parecido sorprendente, pero resulta que en esta relectura de la novela, yo también casi caigo en el marasmo del grupo.
La novela de Bellatin se comentó después de Desgracia de Coetzee y entre otras cosas llegamos a varias conclusiones parciales, como por ejemplo que el David Lurie de la novela de J.M tenía en común una soledad buscada en la que solo repara cuando ya es tarde, al igual que el personaje central del Beauty Parlor de Bellatin, que organiza y reorganiza primero el Salón, luego el Moridero y finalmente proyecta dejar el espacio como cuando lo ha fundado.
La metáfora del salón de belleza es la de la enfermedad, una gran metáfora de la enfermedad que se desarrolla a través del paralelismo entre el salón y las peceras, entre los peces y los enfermos. 
La enfermedad física ha minado a los clientes del Moridero, pero más allá de esta enfermedad real y física, ¿cuál es la enfermedad? ¿cuándo empieza? ¿transforma al protagonista? 
Otra conclusión parcial es que pese a que la novela toca el mundo gay no se consideró una novela gay, al menos por el grupo de La casa morada. Esto ocurre porque no se sintió propagandístico el relato con el tema. Es decir, no les pareció relevante, que el personaje fuera gay aunque lo es, aunque, cuente sus amoríos, sus aventuras, la separación o distancia con la madre por serlo.  
El salón de belleza es un relato minucioso, de detalles, de descripciones que narran una vida dedicada a los placeres y a un proyecto que lo llena todo, un salón de belleza. Aunque no hay directamente una fecha que pueda ubicar totalmente en el tiempo a este relato, todo indicaría que se trata de ¿los ochentas? Podría ser, podría ser que sea en ese tiempo, o que se hable del sida, aunque nunca se mencione su nombre, porque no es necesario. Al final, en la metáfora, qué importa más. ¿El primer objeto comparado o el segundo? o, en realidad no es eso lo que importa sino lo que dice la metáfora finalmente...



Sunday, September 26, 2010

Desgracia

Hemos comentado parcialmente la novela Desgracia, y por sugerencia de un miembro del grupo de lectura de Casa Morada, durante esta semana podremos ir comentando sobre algunas situaciones de la novela de J.M.Coetzee, aquí en este blog.
Para empezar hablemos de David Lurie y de sus relaciones sentimentales. ¿Cómo se configuran sus relaciones dentro de la obra? Soraya/Lurie, Lurie/Melanie, Lurie/Lucy, Lurie/Bev. Lurie es el único personaje masculino sobresaliente, si le lo compara con Petrus. ¿Cómo es ser hombre para Lurie?