Sunday, March 14, 2010

Los zapatos como clave narrativa

Una bendición es la última novela de Toni Morrison, para algunos el final de una trilogía que empezó con Beloved y a la que siguió Jazz. Sin duda una obra poderosa de extensión mediana y escrita con una interesante sintaxis que es el sello de la autora. El tiempo no existe, y por lo tanto, el lenguaje revela todas las dislocaciones o traslaciones posibles.
Detrás de esa forma singular con la que Morrison hace hablar a sus personajes están los zapatos viejos y gastados de la Señora. La apertura de A mercy nos enfrenta a la voz suspendida en el tiempo de Florence evocando su historia de amor, que se ha traducido en un viaje que debe llevarse a cabo para entregar una carta al hombre que puede salvar a su Dueña de la plaga.
Las palabras de esta mujer suenan tan extrañas y parecen confusas, como si nacieran de un caos. Y a medida que leemos reparamos en el caos: Estados Unidos en 1960, mejor dicho, un territorio del Norte de América, en donde todos son los otros, en donde la vegetación, las enfermedades, y el trabajo de los esclavos importados está empezando, y en donde la esclavitud existe también sin comprometer la idea de raza.
El protagonista Jacb Vaark, de ascendencia holandesa, intenta formar una familia y eso implica afianzar el mundo laboral. A sus ojos el comercio no puede incluir la carne humana, y su mirada nos asegura de que se trata de un hombre bueno. Sí, un hombre bueno que vive su tiempo como para mostrarnos que nadie escapa a su propia historia. Vaark importa una esposa y ella organiza una pequeña granja junto a Lina, nativa del territorio, Dolor, una joven negra aparentemente incapaz para el trabajo bien hecho y la pequeña Florens, una criatura entregada por su madre a Vaark como parte de una deuda de su Dueño a él.
A mercy es un intento por mostrar esa pre sociedad norteamericana, un intento por bajar de las estrellas cualquier idea de modernidad Asociada a los Estados Unidos. Mas bien es una desripción del territorio, del mundo del trabajo, y las divisiones religiosas que fueron forjándose.
Sin duda una novela sicológica que a través de sus mútiples narradores enriquece con matices la historia de la lucha por la supervivencia en un momento en que preguntarse por la identidad es inútil.
Una bendición es la novela desoladora sobre el sentido del dominio. El diálogo final entre Florens y el herrero, un hombre negro libre que la rechaza es fundamental en lo que Morrison quiere contar "Ows yourself, woman, and leave us be".

Wednesday, February 24, 2010

Chloe Anthony Wofford: Tony Morrison

Aquí está ella mirándonos, con todas esas rastas en la cabeza y con una paciencia que se siente en sus novelas, específicamente en el manejor del tiempo.
Tony Morrison, la premio Nobel de Literatura de 1993, nació el 18 de febrero de 1931, en Ohio.
Su primera novela Ojos azules apareció cuando ella casi tenía 40 años. Luego vinieron Tar Baby, Beloved, Jazz y muchas más.
"La poesía no es mejor criticando el racismo que la prosa. Yo tengo la impresión de que escribo buena prosa". Ha dicho en el Club del Libro Mundial un programa inglés que pueden escuchar por internet en la dirección que he copiado. En él, mujeres diferentes del mundo pueden hacerle preguntas a los escritores invitados. http://downloads.bbc.co.uk/podcasts/worldservice/wbc/rss.xml

Mirar a la esclavitud con los ojos de una mujer es lo que Morrison dice que hace. Ella hace una larga reflexión sobre lo que conocemos de la esclavitud, y sostiene que lo que sabemos de ella, lo sabemos a través de versiones de hombres. Esclavos que huyeron o captores que escribieron diarios sobre estos procesos. Por eso, cuando la interrogan sobre estos asuntos, ella prefiere decir que escribe historias de Libertad y no necesariamente sobre la esclavitud. En el relato de radio encontrarán su testimonio familiar, respecto al tema de la esclavitud.
Una bendición (A mercy) es la novela que publicó bajo el sello Lumen en 2008 y que comentaremos el lunes 1 de marzo en La casa.
Si les interesa leer su discurso de recepción del nobel, no se la pierdan. http://www.nobelprize.org/
Empieza así: "Once upon a time there was an old woman. Blind but wise" Or was it an old man?..."

Thursday, December 31, 2009

Topografía del amor


¿Y si el amor tuviera una ruta cómo la trazarías? ¿Cuáles serían sus vericuetos? ¿En dónde el punto de partida y en dónde el destino final?
El museo de la inocencia de Orhan Pamuk es la novela más deliciosa que he leído en los últimos tiempos. Si hubiera una sensación humana parecida sería algo así como la sensación que produce el hojaldre mientras se va deshaciendo en la lengua. No es una exageración…
Compré la novela hace un mes, aproximadamente, y no puedo terminarla, y no la termino porque me aterra pensar que después de esa historia ya no me interesará ninguna más. La verdad, me regodeo en la sensación de leer un poquito por la noche y la mañana, y mientras no la leo rememoro lo que he leído, como si fuera una experiencia tan personal, como si estuviera leyendo sobre mí.
De repente, me he sentido profundamente identificada con Kemal el eterno enamorado de Fusun. He sentido que habito el departamento del edificio Compasión, que deambulo por sus corredores y que observo detenidamente las piezas que forman parte del Museo de la Inocencia. De su Museo de la Inocencia.

“Los objetos que nos quedan de los momentos felices guardan con mucha más fidelidad que las personas que nos hicieron vivir esa dicha el placer de su recuerdo, sus colores, sus impresiones táctiles y visuales”


La historia va más o menos así: Kemal tiene una bellísima novia, Sibel. Los dos son turcos que han estudiado fuera de su país y que han regresado a Estambul y están prometidos en matrimonio. Les va bien, la pasan bien, el sexo no es malo y son bastante libres. Tienen dinero, o al menos, Kemal, tiene mucho, y eso, digamos que podría garantizarle ciertas cosas, que en apariencia ya tiene. Pero conoce, o mejor dicho, repara en la existencia de una prima lejana y la convierte, se convierten en amantes durante 42 días, hasta que llega la fecha del compromiso de Kemal.
A partir de este hecho todo el mundo felizmente construido por Kemal y que podría equipararse al de un grupo social, se descoloca. Kemal se compromete con Sibel y no vuelve a ver a Fusun. Ya nada tiene sentido y reconoce que lo que él creyó una simple pasión es otra cosa, algo que desconocía o que por lo menos no siente con la mujer que será, indiscutiblemente, su esposa.
Kemal recorre las calles de Nisantasi buscando rastros que le devuelvan a Fusun, pero no la encuentra, y solamente los objetos y las calles que frecuentaban le dan un poco de sosiego en ese estado que lo embarga, que a ratos parecería que lo destruye o que lo obsesiona.
En un intento de honestidad le cuenta a su novia Sibel su verdad, y ella intenta, por todos los medios, recuperar lo que ha perdido definitivamente.
Mientras el narrador personaje va delineando la ruta posible de Fusun, hay una descripción de los usos sociales de Estambul, de un grupo privilegiado que vive una fiesta perpetua, que de vez en cuando se sorprende con el estallido de una bomba.
Hay saltos de tiempo y finalmente Kemal encuentra a Fusun, por supuesto, no en las condiciones que él espera y es así como un nuevo período de la novela reconstruye esta nueva vida para los dos.
Como mi intención no es contar la historia nuevamente dejo como sugerencia El museo de la inocencia, que es mucho más que una novela de amor, una topografía del amor en los cuerpos, en una ciudad y en la vida.

“De hecho, quizá por haber pasado en América parte de mi juventud, entendí muy tarde, una vez cumplidos los treinta y solo gracias a Fusun, lo que significaba mirarse a los ojos en un mundo como el nuestro, en el que hombres y mujeres nunca se conocen, ven ni encuentran lejos de la familia…Pero supe apreciar el valor de lo que iba comprendiendo y siempre sentí muy dentro su hondura. Fusun me miraba como las mujeres de las antiguas miniaturas persas o como las de las fotonovelas o las películas de aquellos tiempos. Sentado al bies con respecto a ella, lo que me correspondía no era ver la televisión con la mirada vacía, sino interpretar las miradas de mi bella. Pero poco después de interrumpirse nuestras mutuas miradas quizá porque había descubierto aquel placer mío y quería castigarme, empezaba a apartar los ojos de repente como una jovencita vergonzosa”.

Wednesday, December 23, 2009

No decir...así se configura el futuro

¿No estábamos claros en que la verdad se construía con varios fragmentos, testimonios y también mentiras? Finalmente la sanción a Teleamazonas debería ser un profundo cuestionamiento no solo a la democracia- y por cierto, ya esa palabra está gastadísima- sino a la configuración de la realidad, a los criterios de objetividad, al trabajo periodístico. Si Teleamazonas ha sido sancionado con la suspensión de su transmisión por tres días porque la famosa noticia de Puná recogía un testimonio .según el presidente equivocado-, entonces qué testimonios, de quiénes y en qué medida, pueden ser tomados como fuentes para noticias. ¿No está absolutamente todo en la vida, plagado de exabruptos? ¿No es lícito entonces dar un testimonio con el que la mayoría no concuerde, o basado en la sospecha del error connatural a cualquier acto o pensamiento que se desprenda de lo humano?
Y por supuesto, sin defender a Teleamazonas o a cualquier medio, la censura, hasta en los casos más evidentes de exabrupto, me molesta, porque creo que distorsiona la libertad.
Bastante cercana al anarquismo observo que los caminos de expresión de las personas, cada vez se van limitando. Una vez más el famoso no decir se hará cada vez más presente en nuestra sociedad, ya bastante mutilada por los límites que nos imponen y que nos imponemos.

Sunday, December 20, 2009

El museo de la novela Mirabella

El museo de la inocencia está hecho de todos los objetos que roba, guarda, compra y en otras palabras, colecciona Kemal.
Se trata de una novela sobre la pasión amorosa, que para algunos se llama obsesión, y para otros sencillamente amor. Finalmente, cuando avanzo en el vertiginoso rítmo sicológico del narrador que minuciosamente describe su avatar con Fusum, una joven turca que vive en la Estambul de los años setenta, repienso en el orden de las cosas y de la vida. ¿Será posible tanto amor? ¿Será realmente entrañable la historia que Orhan Pamuk entrega bajo el delicado velo de una gran novela sentimental del siglo XXI? Y sigo leyendo, y creo que yo quisiera escribir algo muy parecido, pero luego pienso que tal vez no quisiera escribirlo si no vivirlo. ¿Qué objetos conformarían mi museo? ¿Qué, de todo lo que he coleccionado o recordado, formaría parte de la galería amorosa de Mirabella Láudano?
Hay pistas, hoy descubrí una de ellas.
Y la historia empieza cuando descubro hace unos años que dibujo con plumillas y que puedo crear unas figuras con caras ingenuas que llaman la atención. Dos de estas obras se subastaron en una colecta pública, pero luego hice una serie más. Una era un regalo que nunca entregué. Me demoré exactamente un mes y medio haciéndola. Cada noche, en la tranquilidad de mi habitación colocaba algún detalle, algún elemento que me permitiera ir terminando la obra. Pero hay obras que jamás se terminan y regalos y cartas y palabras que nunca llegan a sus destinatarios. Hoy reparé en que estos objetos creados o imaginados ocupan un lugar tan poco habitado que tal vez sea bueno dejarlo sin mutar.
Finalmente, mi pequeño e ingenuo dibujo sigue ahí, esperando y aunque tiene dueño, tal vez sea mejor pensarlo como un hermosísimo recuerdo de una fantasía. Una y otra vez recreo que el dibujo llega a su destinatario. Torpemente repito o ensayo lo que creo que tengo que decir. Difusamente vislumbro mi boca diciendo: durante un mes y medio pensé en ti cuando hacía este dibujo. Luego vuelvo a mi realidad, en algún momento abro mi clóset y observo la imagen. Decido que mi museo es mi clóset y el dibujo la pieza fundamental.

Tuesday, December 08, 2009

De Teotihuacán a Tenochtitlan y a la Casa Azul




Mi amiga Laila Lee, o debería hablar de su identidad blogger Eingana the dragon, me pregunta si noté que las esculturas de Quetzacoalt de Teotihuacán todas tienen la lengua bífida hacia afuera. "Es por la sequía, eso me lo dijo Arturo". El susodicho es un guía que la acompañó a ella hasta la misteriosa ciudadela que existió desde el 100 a. de C. y que despareció alrededor del 650 d. C.


Nuestro hotel está en pleno Zócalo, así que tomamos el trolebus o como se llame en Eje central y llegamos hasta la estación Norte de buses. Por solo 33 pesos compramos los boletos hasta Teotihuacán. Desde allí, vemos por más de media hora, la zona o al menos una de las zonas más empobrecidas de la ciudad. Me pregunto si cuando a alguno de sus habitantes se le pregunta dónde viven, contestan que en el DF...


Una hora después empezamos el recorrido en la ciudadela enorme, y en donde no hay ruidos. El contraste es grande respecto al Distrito, de eso que no quepa duda. Cientos de turistas se agolpan ante un enorme soporte de madera. Arriba están los voladores de.... bueno expertos en hacer una caída en espiral haciendo música hasta que tocan la tierra.


Luego, una vez en el circuito desde el templo de la Luna se ve los quetzacoaltes sedientos, bueno eso digo ahora, en ese momento no reparo en el comentario que Eingana me confirma. Lo que sí creo es que si ya estoy allí tengo que subir. Antes, busco el calendario azteca, en plata, y busco y busco, y bueno nunca lo encontré. Mejor dicho nunca encontré lo que quise. Luego Eingana me vuelve a contar que no es un calendario, sino una piedra de sacrificio...Esta es nuestra duda, ¿es una piedra de sacrificio? Todavía no tenemos la respuesta.


Entre los monumentos piramidales hay cactus, hierbas que han crecido en desorden, y que seguramente no estaban desde el principio allí. Es una ciudad, sin duda lo es. Pero la gente se marchó, se fue a buscar el agua que encontró en el valle de lo que hoy es el DF, ahí se fundó Tenochtitlán y lo que fue se reduce hoy al Templo Mayor, al lado de la Catedral, un recinto arqueológico que se puede recorrer y que termina en la visita al Museo.


Durante el recorrido la palabra sacrifico ronda en cada uno de los discursos de los guías o de los turistas que llevan libros explicativos. ¿En realidad eran tan sanguinarios? ¿Será verdad que la única manera de saciar la furia de los dioses era con sangre? mmmm no sé, pero tengo mis dudas.



Y por otro lado, pienso, ¿y si es así? Se trata de una visión cultural tan arraigada en donde la sangre, desde mi perspectiva, es un horror, pero seguro para ellos no era lo que para mí. Mientras pienso esto veo las calaveras agolpadas en una pared del Templo Mayor. Unas catrinas nada graciosas y bastante distantes de las de recuerdo que se compran en los mercados. Es decir catrinas de ha de veras ( ¿se escribe así?)




A las 12 del día ya estamos sobre la pirámide del sol y hace frío. Así que Pequeñín y yo nos sentamos para sentir la energía. Intento concentrarme como si creyera en que estaré energizada por mucho tiempo. Luego, bajo destruida por el esfuerzo, además falta recorrer. Es una especie de peregrinación que termina en una fonda de camino. Creo que este fue el lugar en donde me gustó más la comida.


Ya por la tarde, de regreso a la ciudad y ya por metro llegamos hasta Coyoacán para ver la casa de Frida. Sin duda se trata de un lugar muy apacible, seguro sus vidas allí no lo eran, pero caminar entre las plantas del jardín por el estudio de ella, da esa sensación. Mejor dicho, creo que debe haberse sentido feliz haciendo lo que más le gustaba. No muchas personas tienen esa dicha.


Sunday, December 06, 2009

Una piedra en el camino... me enseñó que...



Domingo seis de diciembre, se termina la fiesta brava de Quito. Yo sigo en México porque tal vez nunca me fui.


La historia empieza cuando tenía siete u ocho años. Mis padres organizan un viaje y zas, allá estamos. Lo más entrañable del viaje, por supuesto, fueron las pirámides, y el recuerdo que más duró fue el sombrero de charro mexicano que mi mamá puso como adorno en mi cuarto. Años después cuando lo quise quitar supe que fui yo quien pidió que me lo compraran. Lo que no sé es si fue en Xochimilco, o si fue en el aeropuerto. A lo largo de mi adolescencia me pasé mirando los álbumes de viaje y particularmente siempre volvía a la foto de mi mamá, de creo yo 35 años junto con mi hermano y conmigo en la pirámide del sol. Cada vez que veía la foto pensaba que tenía que regresar.


Este es el punto de partida porque cuando el jueves pasado subí a la pirámide, exactamente a la misma edad que tenía mi mamá fue extrañamente emocionante, sobre todo porque le puse un mensaje y ella me llamó. No hay coincidencias.




La ciudad del ruido




Mientras viajo en el metro pienso en el ruido. México DF suena a todo: vendedores ambulantes de discos piratas que vienen con sus mochilas y su equipo de sonido para seducirnos con la capacidad de cada disco; góticos, gente dark, punks, y el resto de nosotros, algunos enajenados mentales. Siempre hablando, gritando, moviéndose. Antes de llegar a la parada del Zócalo pienso en el silencio. Me concentro para no perderme en esta vorágine alucinatoria que me recuerda que estoy muy lejos de Guayaquil, más lejos todavía de Quito, en un viaje que ha sido la perfecta conjunción entre la casualidad, la locura, el despecho de uno de mis acompañantes, y por supuesto, el deseo de estar en una verdadera feria del libro. Pero para llegar a Guadalajara faltan algunos días con sus noches.


El Zócalo a las 12 de la noche de un miércoles es un lugar casi deshabitado y si a eso le sumo los años que llevan a cuestas las edificaciones que veo desde el hotel, la sensación es desoladora. Parece que algo se hubiera perdido, como si una pieza faltara en todo este gran engraje virreinal. Cuando amanece distingo el color opaco de la Catedral, la pista de patinaje de hielo que están armando para la Navidad, el palacio de Gobierno, y miles, miles de personas, como pequeñas hormigas locas. Y eso que recién amanece.


Luego, ya más avanzada la mañana me subo a un bus, bastante turístico para ver la ciudad. Ya sé que esos circuitos son artificiales, pero no me importa porque después del agobio del viaje, necesito esa ilusión de la gran ciudad perfecta, llena de historia, de grandes parques, tan arborizada que me hace pensar en los contrastes de mi propia ciudad.


El frío también es otro de los factores que me anula, y he llegado en un mal tiempo, pero como dice el refrán, mi buena cara o la que intento poner me lleva por el Paseo de la Reforma, por Condesa, Polanco, Chapultepec, es decir, todo lo que espero de México. En alguna parada decido que ya toca ir a la ciudad de verdad.


No sé por qué cuando pienso en el DF veo una gran escalera que me lleva hacia el subsuelo. Mucho de lo que ocurre en esta región no se puede ver. Aunque la experiencia de tomar el metro es reveladora. Allá abajo la ciudad no tiene tiempo, ni se ven sus ruinas, ni hace tanto frío. Hace calor en mi vagón porque somos cientos, atortillados, amontonados. La mayoría se baja en Zócalo, Balderas o Allende, pero yo sigo. Mi destino es la Universidad. Tengo curiosidad de ver cómo es, cómo debe ser un recinto de estudio, y sobre todo cómo es la única universidad en un ranking famoso que hace poco apareció publicado. Bueno esta es la primera parte del viaje, ya vendrán las otras... me digo.
La Universidad es enorme. Bastante grande, para recorrerla es necesario antes haberse bajado del metro e ingresado al recinto. Antes de entrar hay mucha ambulantería, muchísima, y no solo aquí, sino en varios parques de la ciudad, en el centro histórico, afuera del recinto arqueológico de Teotihuacán.
Hay varias rutas internas de buses para recorrer la UNAM. A propósito llego temprano para poder deambular por el campus antes de encontrarme con mi querida Yanna Celina...a ella la veo en el Centro Cultural un enorme complejo que alberga un museo de arte contemporáneo, la biblioteca nacional, un cine, una librería, y por supuesto un sector de esculturas entre la vegetación natural de la zona y las rocas volcánicas. "Aquí hacen conciertos de rock", me dice Yanna, y yo vislumbro la oscuridad y a los estudiantes saltando enloquecidos o perdidos por toda la extensión del área haciendo de las suyas...
(continuará)

Thursday, November 19, 2009

Estados Unidos de Tara


Después de haber pasado por los servicios de Univisa y Telmex decidí que quiero ser mi propia programadora de TV, así que lo que hago es comprar videos piratas de lo que creo que me interesará. No hay tiempo para tanta basura, así que rescato lo que cada vez es más escaso, el talento creador. No me importa si está impreso, tampoco si es imagen,o si es por internet.
En una visita a estos paraísos piratas encontré Los abrazos rotos de Amodóvar, que después de verla me ha parecido su peor película, pero también encontré United States of Tara, una serie de 12 episodios protagonizados por Toni Collette y escrito por Diablo Cody, una escritora que saltó a la fama después de que un productor encontrara su blog que narraba sus vivencias de stripper en la red. Luego vino su participación en Juno, el filme protagonizado por Ellen Page, y ahora la tenemos contándonos la historia de una mujer, Tara, que tiene Desórden de Personalidad Múltiple.
Diablo Cody nos inserta en la vida cotidiana de Tara, Alice, Buck y T, yo diría con éxito, y con un optimismo de lo posible, que sería lo único que me molesta de su historia. Tara está casada tiene dos hijos, uno de ellos gay, y un marido que comprende su “desorden”. La familia lidia con la situación distinta de la madre de una manera natural, y aunque hay episodios en los que cada uno de los hijos ya no soporta esta digresión de la personalidad de la madre, la serie deja esa lección de que la familia disfuncional sale adelante con amor.
Lo interesante de United States of Tara es el proceso para contar la historia: los recursos de los diferentes personajes están expuestos por un momento en que la protagonista se sienta frente a una cámara de video y habla sobre su problema. Esto le sirve para comprender, para intentar seguir el hilo de su vida porque cuando es Buck, o Alice, o T, no logra recordar sus actos. Luego, la agilidad del guión está dada porque las cuatro protagonistas narran su historia, algo muy logrado sobre todo porque Toni Collete puede pasar de un estado a otro en segundos.
Lo más valioso de la serie: la posibilidad de ver la disociación como otro punto de vista, como un estado que hace posible la vidacotidiana, la idea de que los trastornos de la personalidad no son locura, y de que la inclusión de un ser diferente es una cuestión funadamental en una sociedad que está más disociada que la "enferma" de múltiples pesonalidades.

Friday, October 30, 2009

Locos en La casa



Taller de terapia intensiva, así ha subtítulado la escritora Solange Rodríguez, al taller que dictará desde el 7 de Noviembre en La casa.


Locos en La casa es un breve taller de narrativa destinado a personas que hayan elaborado ya textos de naturaleza creativa y deseen perfeccionar sus conocimientos con alguna base teórica a partir del estudio del cuento clásico.


Módulo junior: cuentos de W.W. Jacob, Poe, Maupassant, Chejov, Potter, Porter, Quiroga.
Metodología: Creación y mantenimiento de un blog con el avance de las consignas realizadas en clase en el que resto de los talleristas debe opinar. El blog se convierte en la plataforma primaria de comunicación del módulo.


Contenidos teóricos: Personajes, Diálogos, Tonos y atmósfera, Curva dramática.
Requisito para ingresar: Los alumnos que deseen postular al taller a este nivel y no sean miembros de La casa literaria, deben enviar un relato a la dirección hembradragon@gmail.com y en 24 horas recibirán respuesta sobre su admisión.


Horario: Sábados de 9 a 11h30.
Valor: 60 dólares (7 sesiones)
Dirección: Calle Primera 500 y Las Monjas. Urdesa.
Para cancelar puede depositar en la cuenta de ahorros de Produbanco 12006331543 a nombre de Solange Rodríguez Pappe, y traer el comprobante de depósito el primer día de taller. También puede hacer su pago el primer día de clase.
Más Información:
hembradragon@gmail.com

lacasaliteraria@gmail.com
099987603 ( movie) o al 091194390 y además al 2388470 de La casa

Wednesday, October 28, 2009

Cuando el espacio se vuelve...un contraste



Los canallas, un domingo por la noche y a la vuelta de mi casa...no parecía una mala idea sobre todo porque ya había visto el trailer...Inocente, bien inocente.
Una historia repetida sobre juventudes adolescentes encontrándose, centrando los intereses o preocupaciones de toda búsqueda: que si el amor, que si el sexo, que si las drogas. Una película contemporánea en el sentido de la estructura, pero por favor, una abuela que lee a Henry Miller mientras ve a su nieta en la cama con un hombre y una mujer no se sostiene. Ni siquiera en esa historia en donde la palabra hecho verga me recuerda que estoy mirando una cultura juvenil muy diferente a la que he visto antes. La lengua otra vez mostrando las diferencias.
Mi pregunta después de ver los canallas (que bueno que todavía a una le quedan preguntas) es por qué hay un afán de intelectualizar todo por estas regiones. Y un afán que en muchas ocasiones está forzado.
Los alumnos de Camilo Luzuriaga, me parece que siguen sendas opuestas, por suerte, y eso es un acierto. Digo sendas opuestas a las de él. Y nada mejor que los alumnos acuchillando a sus maestros para lograr una buena educación. O mejor dicho, debería llamarse Deseducación, o sea esa en la que la búsqueda empieza soltándose de las manos y emprendiendo un camino solitario.
Eso sí, hay que decir, que la actuación de Elena está lejos de ser considerada la de una principiante.





Camino a casa, pienso en cambio en El frasco, la película que vi de Darío Grandinetti y Leticia Bredice. Un encanto, tan edulcorado y tan rebelde a la vez, con un manejo del guión literario entre lo cotidiano y lo poético que pueden ser algunos silencios, de algunas personas, por supuesto.
Pérez (Grandinetti), manejando el único bus de un pueblito perdido. La profesora Romina solitaria en su casa rodante, llena de buenas intenciones, de recuerdos dolorosos. Los dos encontrándose en el silencio y reincorporándose en una vida que todavía es posible, y que por algunos motivos, ellos, mantenían distante. Como si se tratara de esquivar en lugar de enfrentar.

Una cinta de grandes encuentros. Un hombre y una mujer aparentemente desadaptados resolviendo diferencias. Lo interesante es que no hay lugares comunes a pesar de que la idea suene a lugar común.
Contrastes y diferencias. Parece que los cambios de espacios se vuelven indispensables para poder ver lo que es evidente.

Thursday, October 08, 2009

Próximos talleres en La casa

La casa literaria abre un espacio para el cine desde el 4 de noviembre

Fabián Darío Mosquera y Pepe Yepez empiezan un debate cultural a partir del cine y para ello han planificado un taller de 10 meses sobre Woody Allen, Martin Scorsese, Pedro Amodóvar, Bernardo Bertolucci, Luis Buñuel y Federico Fellini. El horario es miércoles de 19h00 a 22h00. Dirección: La casa literaria. Dirección: Calle Primera 500 y Las Monjas. Valor: 50 dólares mensuales. Cupo: 15 personas

Woody:
La parábola urbana, la maraña de la intimidad, la intertextualidad en el cine, y la broma como cariz del desencuentro.

Películas: Manhattan, Stardust Memories, Interiores, Hanna y sus hermanas, La rosa púrpura del Cairo, Annie Hall, Septiembre, Match Point.
(2 meses)


Scorsese:
Las trampas de la fe, el héroe monstruo, una paradoja de la contemporaneidad, el hampa como goce subterráneo.
Pélículas: Toro salvaje, Taxi Driver, La última tentación de Cirsto, Buenos muchachos.
(1 mes)




Almodóvar
Dramaturgia libidinal de lo bizarro: entre los kitsch y lo excelso.
Cintas: Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame, Carne trémula, La flor de mi secreto, Hable con ella, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Tacones lejanos, La mala educación.
(2 meses)


Para mayor información sobre la metodología de trabajo, el programa completo, la experiencia de los instructores o inscripciones, por favor escribir a: lacasaliteraria@gmail.com o llamar al celular 091194390

Thursday, September 03, 2009

Las universidades y sus profesores

A propósito de la gran discusión que recién empieza en los medios sobre la Ley de Educación Superior que creó la Senplades, y que ya se ha modificado por los diálogos que el organismo ha mantenido con rectores y "expertos" en Educación, surgen varias interrogantes.
La primera de ellas, me parece justo decirlo, es plantear la existencia de un ente que rija pedagógicamente los centros de educación superior sean estos públicos o privados. Algo así como un comité pedágógico. Por un lado, la autonomía educativa desaparece si los contenidos y pedagogias y didácticas se imponen desde arriba, y por otro, la dudosa conformación de este comité tampoco serían una garantía.
¿El Estado debe dictar normas y contenidos en el campo del conocimiento y del saber? Es posible que muchas personas piensen que sí. Si es así, allá está la Universidad Pública, financiada enteramente por el Estado, pero por otro lado, están las universidades privadas que, en la práctica, obtienen mejores resultados, que esas otras universidades públicas.
Luego están las pólíticas de regir la cantidad de profesores que deben obligatoriamente tener títulos de cuarto nivel. Pura teoría, puro requisito burocrático cuando sabemos que el conocimiento no se garantiza por un cartón.
¿Qué implica para un profesor llegar a obtener una licenciatura, una maestría o un doctorado? Pues años de estudios, mucho dinero invertido que jamás se revierte en ese cartón que lo certificará como apto para entrar en la "inexistente academia ecuatoriana". Y digo inexistente porque los sueldos de las universidades del país dejan demasiado qué desear, y las condiciones de trabajo dentro de una de estas "casas del saber" son vedaderamente inhóspitas para quienes intentan vincularse a ellas.
Así, ¿cuántos profesores querrán titularse para seguir dando clases en universidades? ¿Cuándo será que la universidad ecuatoriana decidirá pagar a sus profesores por encima de los 13 dólares la hora de clase? y sobre todo, cuándo se comprometerá a afiliar a su profesor como parte de esa institución entregándole los derechos laborales que le corresponden.
Una compañera de trabajo y amiga ha dictado ya varias materias en la Escuela de Comuncación de la Universidad Católica de Guayaquil. Hace poco preguntó cuáles serían sus materias para el siguiente semestre. La respuesta fue contundente. ¿Qué materias?, le dijeron, si una es de otra profesora y la otra que dictas es mía.
Con un signo de interrogación, la profesora se retiró pensando, primero si su trabajo no había sido bueno y segundo, si llegaría el momento en que ella pudiera establecerse como profesora titular de una cátedra, pero sobre todo, si no sería mejor organizar fuera de la universidad el taller que dictó dentro de la Institución.
¿Vale la pena entonces que los profesores dediquen todo el tiempo que dedican a dictar clases en una universidad? Y por otro lado, ¿hasta cuándo los propios profesores siguen permitiendo este abuso sucesivo mantenido por la idea de que así son las cosas y que es la institución la que decide estos particulares y no los directores de carrera o los coordinadores que tienen cercanamente estas problemáticas, a la vista?
¿Quién, en su sano juicio, creo posible dedicarse exclusivamente a la cátedra universitaria? Temo que la respuesta esté de más.

Tuesday, September 01, 2009

Todo el mundo todo

A proposito de un comentario de Yanna Hadaty y del post sobre la depuración del facebook pienso en esta maravillosa herramienta de terror.
El facebook es una aplicación que descubrí no hace mucho, y que en poco tiempo me volvió verdaderamente adicta, y ese precisamente, no fue el problema, sino el efecto que viene a través de su uso. De repente yo que ya me desnudaba en algunas ocasiones a través de esta bitácora, empecé a hacerlo en la virtualidad. Fotos de mis viajes, reuniones con mis amigos, insinuaciones entre mi comunidad virtual y yo me mantenían pegada a la pantalla de la computadora. Entre todas estas actividades también utilizaba de manera propositiva el facebook. De vez en cuando anunciaba los cursos de La casa y lo sigo haciendo.
Hasta que un día empecé a revisar mi historial de vida virtual y terminé horrorizada de todos los "errores" que había cometido en tan poco tiempo. Desde colocar mi dirección completa y mi número celular en el muro cuando aún no sabía que podía enviar un mensaje privado, hasta permitir bromas y hacerlas yo misma sobre situaciones absolutamente personales, privadas e íntimas.
Mientas más íntimas más comentarios recibía, así que después de este electroshock de mi misma decidi cerrar mi página personal, no sin antes borrar a quienes no conozco cercanamente. Luego, decidí abrir La casa literaria como página de facebook, esta sí sin detalles míos, o al menos no tantos.
Un buen día encontré un mensaje en mi hotmail, aparentemente yo había reactivado mi cuenta de facebook, pero yo no había sido. Entonces, lo primero que hice fue cambiar la clave y luego reestringir las posibilidades de la visión sobre mí. Bloquee el acceso a algunos álbumes de fotos y simplemente dejé de comentar cualquier cosa en ese espacio.
Empecé a observar con sospecha a los otros que también habían caído en ese desnudamiento en el que tal vez se quieren decir cosas a alguien o en general y no se lo hace directamente.
Yo por ejemplo, medio entusiasmada por un cierto personaje, preguntaba por mi muro que si lo invitaba a tomar un café o si no.
Reparé en que me había vuelto loca, y reparé en que aunque pareciera que me desnudaba virtualmente en realidad lo que hacía era evadir. O sea en lugar de preguntarle al implicado si nos tomábamos el café todo se quedaba en la virtualidad. O sea que me volví cobarde y encima públicamente cobarde.
Así que me empecé a distanciar de esta maravillosa herramienta de terror, verdaderamente feliz de todavía preferir, aunque sea en pocas ocasiones, departir, conversar y reflexionar con mis pocos pero entrañables amigos, en una conversación real real.
Así que, verdaderamente, de regreso de la virtualidad y sus bondades, prefiero retormar este trabajo de bitácora que había dejado relegado por el facebook. Pero eso sí, seguro se enterarán de este post porque colgaré una entrada en mi facebook.

Friday, August 07, 2009

Irina Palm

El mundo del trabajo suele enmarcar a las personas que tienen una edad determinada. Más allá de estos límites y millones de personas que ya no son consideradas productivas, por obvias razones. La edad suele disminuir ciertas facultades físicas.
Irina Palm es una perspectiva diferente para abordar la problemática del trabajo. Del trabajo sexual, sobre todo. Un trabajo que siempre es visibilizado desde el punto de vista de, o los derechos de las mujeres, o los abusos que sufren las mujeres, pero que rara vez se enfoca como una profesión. Y la prostitución es legal, está regulada, y es practicada por millones de mujeres alrededor del mundo.
¿Cuál es el futuro de una mujer, por ejemplo, que elige a la prostitución como fuente de ingresos? ¿Cuánto tiempo de vida productiva puede sostener?
Una abuela de una población a las afueras de Londres ve cómo su nieto agoniza y decide ingresar a estos "bajos fondos", sin reparar en un descubrimiento único. Una nueva habilidad.

Tuesday, August 04, 2009

¿Quién dijo miedo?


La verdad es que el sueño y yo nunca hemos sido amigos. Secretamente lo envidio, pero de la boca para afuera digo que soy de esas personas que duermen poco.

Hay condiciones que hacen que una duerma mejor, o sea el sueño, el mal dormir, la cama, la pareja. Todo puede atentar y al mismo tiempo motivar el sueño.

Hace tiempo cuando tuve peste de insomnio acudí a donde una sicoanalista y le dije: No puedo dormir, estoy verdaderamente desesperada. Ella me miró y me dijo: ¿Cuántos años tienes? Yo creo que tenía 30 por esa época, y me diagnosticó:mmm yo creo que es la edad y la pareja.

Con el signo de interrogación que se leía en mi cara no quise preguntar, pero ella completó que a veces ya se necesita dormir al lado de alguien.

La sicoanalista no se refería necesariamente a una pareja real, sino a cualquiera que compartiera la cama conmigo. Y me puse a meditar y sí, cuando alguna amiga se quedaba a dormir yo dormía como un roble viejo, con bastante profundidad, pero si no, era casi imposible.

Más adelante comprobé que efectivamente la pareja me permite dormir. Aunque no necesariamente se duerma.

La cuestión es que compartir la cama es una cosa seria y peligrosa. Hace poco me puse a pensar que pude compartir una cama y un sueño, o sea dormí, y dormí muy bien. Y entonces algunos días después reparé en que me dio terror. Me dio terror encontrar un compañero de sueño. Me dio terror pensar que efectivamente, el sueño había sido reparador, etc, etc, etc, etc... Así que hice una clásica huida y cuando ya estuve en mi apreciado super colchón pensé...¿quién dijo miedo?

A veces, comprobar, que no hay miedo a casi nada, también me produce un sueño reparador. Así que por estos día ando buscando una cama, no importa cómo sea, solo que me permita dormir ya no en el piso...que en la variedad está el gusto.

Saturday, June 13, 2009

Excéntricas


Zapping, casi la una de la mañana y HBO me regala Grey Gardens, una película estrenada a principios de este año para la televisión, basada en un famoso documental de 1975 con el mismo nombre.
Jessica Lange, Drew Barrymore, Jane Tripplehorn. Una combinación extraña, sobre todo con Barrymore de por medio y como protagonista de la historia de Edith Bouvier, tía de Jacqueline Bouvier, habitante extraña de una casa de verano en los Hamptons de Nueva York.
La película recrea cómo se hizo el documental filmado por Mysles sobre las dos mujeres, madre e hija, que conviertieron esa casa en un refugio extraño que las protegió del mundo durante años. La tensión permanente en la relación entre las dos se ve conciliada en la película, precisamente con el documental, finalmente terminado. La frustración creciente de la pequeña Edith y la de su madre se revive en el infierno cotidiano de las cuatro paredes que les recuerdan, a las dos, que cada una es responsable del estancamiento de la otra. La madre truncó su vocación artística por un matrimonio conveniente y la hija dejó que la madre dominara y controlara su vida y no tuvo valor para ser ella misma. El único sitio que le permitió serlo fue la enorme casa de madera que se fue deteriorando por el paso del tiempo y en donde sus vidas de artistas eran perpetuas. No trabajaban no limpiaban, no tenían relaciones con el mundo exterior. Lejos Nueva York como una posibilidad, esperando.
Excéntricas. Mujeres que llevaban grandes sombreros, y pañuelos multicolores atados a la cabeza. Dos hermosas mujeres encerradas en un mundo irreal en donde la belleza, el desorden y la miseria eran una sola cosa.
Excéntricidades, particularidades, derecho a vivir la vida que una elige. Una mirada cotidiana al mundo de dos mujeres complejas y solitarias.

Wednesday, June 10, 2009

La novela del mar


Moby Dick es la novela de la ballena. Juro que leí Moby Dick cuando tenía 12 años, y era un librito de no más de 100 páginas en una edición de bolsillo que circuló con Condorito.

Es lunes en La casa y alguien toca el timbre al medio día. Una señora llega con tres cartones de libros para donar; los libros eran de una tía que se ha muerto, y aquí están, sobre las mesas de los talleres. Al abrir el primer cartón empieza mi primer estornudo, pero disimulo bien mi alergia a los ácaros, así que sigo agradeciendo por el detalle de haber traído hasta este lugar los libros. En el garaje, 5 cajas más de quien fuera Rafael Guerrero Valenzuela, esperan por una inspección.

Las personas que aman los libros siempre piensan en el destino que tendrán. ¿Qué hacen los libros del radiodifusor en mi casa? Mi prima hermana se casó con su nieto, por ahí podría haber una explicación. Una vinculación que me hace pensar en el mejor sitio para que estos libros valiosos se queden definitivamente.

En los tres cartones de la señora encuentro La Ilíada en inglés. Esa es una curiosidad, pero también encuentro una edición de lujo de Moby Dick, pero esta tiene como 300 páginas y la separo para leer el libro que una vez me cautivó. Empiezo y no puedo creer que un libro brutal yo lo haya recibido como una inocente historia en la que la ballena es una protagonista.

Ishmael se llama el aventurero que nos contará en primera persona su aventura o la leyenda de este gran cachalote con sed de venganza. Las increíbles descripciones de la época y todas las referencias bíblicas me abren un mundo desconocido.

"Supongamos que me llamo Ishmael. Hace algunos años, sin precisar cuántos, encontrándome apenas sin dinero y no teniendo nada que hacer en tierra, sentí deseos de navegar nuevamente y de volver a ver el mundo del agua. Es mi manera de curarme del aburrimiento y de purgarme la sangre".

Si el narrador no sale de viaje se suicidaría, su deseo de aventura lo lanza hacia la vida. Estar estático en la tierra sería fatal.

Es una idea muy compleja para una persona joven que se acerca a esta novela. Definitivamente el libro de la ballena que yo leía era el cuento contado por Condorito.

Moby Dick es la novela del mar; es más es la novela del puerto. Una novela que empieza con una visión de Manhattan: " Mirad vuestra ciudad en la isla de Manhattan, rodeada de muelles como un arrecife de coral. El comercio la envuelve como si fuese espuma. A derecha a izquierda, todas las calles desembocan en el mar. El punto extremo de los barrios bajos es la Batería, cuya noble avanzada es bañada por las olas y refrescada por las brisas que, apenas unas horas, no sabían lo que es la tierra.

¡Mirad a toda esa multitud de gentes que sienten el deseo del mar! Pasead por lo alrededores de la ciudad en una somnolienta tarde dominical...¿Qué es lo que véis? Centinelas silenciosos, miles de hombres inmóviles, que sueñan con el mar. Algunos se acodan en las estacas o se sientan en los extremos de las escolleras, mientras que otros, por encima de los parapetosm contemplan los barcos que vienen de la China..."

Yo me reencuentro con este narrador que dice " me siento continuamente aquejado por la eterna comezón de las cosas lejanas".

Los libros siguen esperando un destino y no sé qué hacer con ellos. En qué sitio podrán descansar definitivamente. "Me gusta navegar en los mares prohibidos y recalar en las costas salvajes".

Lo que para unas personas es una aventura, para otras puede ser algo aburrido. Contar una historia sobre un barco y una búsqueda, eso es Moby Dick. Herman Melville sabía que la gran ballena era una excelente pretexto para contar la vida.

Definitivamente este Moby Dick no volverá a los cartones. He decidido rescatarla del olvido de la muerte para que habite mi biblioteca.

Wednesday, June 03, 2009

La vida como una caja de bombones




Que aludo a Forrest Gump, no hay duda. Que siempre he renegado del facilismo de que nunca sabemos qué bombon nos tocará también es cierto. Tal vez el elemento clave sea el azar, tal vez el azar es el chocolate.
Y así podría trasladar a los libros como Chocolate caliente para el alma, Volar sobre el pantano y La culpa es de la vaca, este mismo facilismo que en el fondo da una receta para ser feliz, para convivir mejor, para sentirse en paz.
Pero hay otros libros, los libros, que procuran recetas no estereotipadas de la realidad. Porque si se tratara de una sola realidad, seguro todas las sagas de los chocolates calientes y las vacas darían resultado y la insatisfacción de los seres humanos estaría controlada. Pero lo cierto es que mi experiencia muy personal sobre la vida me muestra que ninguna receta, por más sabio que sea su hacedor, se puede aplicar a la homogeneidad.
El principio es que no existe la igualdad desde el ámbito que se quiera mirar esta afirmación.
Libros que suscitan, libros que provocan, libros que acompañan. Libros y más libros. Libros que se dejan sobre la mesa de noche o libros a los que solo con ponerles la mano encima producen un sueño increíble. Entre ellos Diario de un mal año, de Coetzee. No lo mejor que ha escrito, pero una buena novela sin duda. Coetzee parece intentar imbricar el mundo privado y el mundo total. Una vez más una novela que tiene la perspectiva del mundo de una persona que ya no es joven, que ya no es madura, sin llegar a ser un anciano, pero en vías de serlo.
Libros para comentar con otras personas que tal vez tengan nuestros mismos intereses. Algunos de ellos nos devuelven a la realidad y otros nos hacen querer estar cada vez más alejada de ella.
Coetzee reflexiona sobre la igualdad. Seguimos repitiéndonos que la democracia es el único camino, así como si efectivamente la vida fuera una caja de chocolates. Los chocolates de la caja de Coetzee pueden llegar a ser muy amargos, así, como la vida misma.
Pero esa es una solo perspectiva, una mirada a la caja de chocolates. Y hay tantos libros y tantas historias ahí que esperan por la iniciativa de simplemente abrir un libro y leer.
Opiniones contundentes, como diría el personaje de Diario de un mal año.