Sunday, July 04, 2010

¿Feria del libro?


No quiero ahondar en lo que es una realidad. Cada año que pasa, una iniciativa interesante y necesaria como la feria del libro de Guayaquil, se desvirtúa más. Si el año pasado la mezcla de eventos, música y ruidos era un horror, este año que no hayan libros no debe llamarnos la atención.


Ayer, de casualidad, visité la feria. Una feria de libros sin libros no es pobre, es una ofensa. Ni Librimundi, ni Mr Books, ni Studium ni Planeta están. Solamente Librería Vida Nueva tiene un stand grande. Norma ocupa uno de 3 por 5 metros, y lo que más me llama la atención son los espacios contratados y vacíos. La Asociación de Periodistas tiene uno, el Ministerio de Educación uno enorme. Entre los inciensos y las ofertas de teléfonos y planes de celulares, se yergue, eso sí, el Mantecado Taylor. Bien decía Carlein, el año pasado, que este era el highlight del evento, y sigue siéndolo. Por supuesto me comí uno, pero no Taylor, si vuelvo me comeré el mero mero Taylor.


El Sinab tiene un pabellón enorme en la Urna Norte en donde hay afiches de ilustradores ecuatorianos. Yo me pregunto por qué no se les ocurrió siquiera venderlos, o tener los libros en los que aparecen estas ilustraciones para comprarlos. Pero no, no puedo pedir más de una institución que lleva más de 20 años con la misma representante, y que no tiene un solo espacio verdaderamente acorde con lo que promete ser la institución. Por Dios, es el Sistema Nacional de Bibliotecas, ni más ni menos.


Lo mismo puedo decir del stand del Ministerio de Educación, que con tantas reformas y programas novedosos, lo mínimo que podría hacer es colocar la información, dar información, etc, y el de los periodistas pues ni les cuento. Yo que he ejercido la profesión no sé para qué funciona una asociación de periodistas...


Creo que el único stand que vale la pena es el de la Campaña Nacional de Lectura, Eugenio Espejo, porque tiene ediciones aceptables a solo 3 y 5 dólares. Ahí tienen el libro nuevo de Velasco, que vuelve más tatuado que nunca.


Es una lástima, es una pena que los organizadores de este evento piensen solo en vender los espacios a cualquiera. Hace falta replantear qué es lo que se quiere lograr con esta Feria que ya no puede llamarse feria del libro, que ya no puede ofrecerles a los escritores locales sus espacios para presentar libros. Seguro muchos de ellos piensan que presentan sus obras ahí porque algo es peor que nada. Esto no puede ser. En el momento en que cada uno de ellos diga No, hasta aquí llego, en ese momento los organizadores dirán: "¡Ostia!, ahora sí nos toca desfacer los entuertos!".


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El jueves 8 de julio volveré, solamente porque Hembra Dragón, presentará sus Balas Perdidas, solamente porque una persona que trabaja para promover sus obras con una continuidad, a veces insostenible, merece el apoyo de quienes la apreciamos como escritora, y creemos en una carrera literaria construida a lo largo de todos estos años. Pero al menos algunas de esas Balas Perdidas debería tener un destinatario seguro. Yo me deleito pensando que ese día Solange hará una de sus apariciones performáticas y sacará un revolver y dará en el blanco.

Friday, July 02, 2010

Lluvias esporádicas

Cada año pienso si es normal que llueva cuando no es invierno porque para mí siempre hay algo que está cambiando. Anoche chispeó en Guayaquil y se sintió como cuando te rocían con espuma de carnaval.
Iba al Museo Municipal para el conversatorio sobre las películas de Solá Franco, pero el acto se había cancelado así que avancé hasta el Presley Norton para ver la muestra de Javier Laso. Mi cherokee sens, como le digo con muchísimo cariño, tituló su expo Seccionados. Y así se veían las imágenes, algunas entre sombras, de personajes en varios espacios de la ciudad.
Creo que habría que ponerle atención a la obra de varios fotógrafos de Guayaquil que están haciendo propuestas interesantes, mucho más alejadas de los fotorreportajes tradicionales que se muestran en los periódicos. Lo que ha cambiado, además, es el soporte de la exhibición porque muchas personas, los han llegado a conocer, a través del trabajo que publican en Flikcr (sic) o Facebook o en sus blogs personales.
Además de las fotos hay que pisar este pequeño Museo que es una joyita. Supongo que lo valioso son las obras, pero arquitectónicamente esta casa es una obra de arte. Yo solía mirarla cuando era pequeña y le tenía una curiosidad...Anoche pude caminar por los corredores y sentir el ánimo especial de esta construcción que tiene al menos unos 50 años, si no son más.
Pero antes de llegar al Presley conversaba con una queridísima amiga sobre la vida cultural en Guayaquil y en Quito y me he quedado pensando en que últimamente escucho mucho eso de que aquí no hay tanto qué hacer y como yo viví en Quito seis meses y un poco más mi percepción era muy similar. Sin embargo aquí en Guayaquil todas las tardes hay más de dos eventos y yo no sé cuál escoger y como no sé, me los pierdo. Sencillamente la oferta cultural ha crecido, más todavía en este mes de julio que se inaugura.
Yo, me sentí contenta, de ir a ver las fotos de Javier, de conocer la casa y de reclutar amigos para la feria del libro de Lima. Así, ya casi embarcada en mi empresa, la tengo a la Cata Vela, y con ella seguro vienen otras personas.
Las lluvias esporádicas traen cosas nuevas, para algunos, por supuesto. Más todavía con los Mojitos de Ron San Miguel, y no es publicidad, créanme. Con dos yo estaba en otro planeta.

Wednesday, June 16, 2010

Los afectos perdidos

El teatro de los afectos es una gran invitación a mirar por la ventana indiscreta. Finalmente el destino de la mirada siempre será una indiscreción. La mirada en el arte, el punto de vista, y el objeto en observación se vuelven múltiples y desenfocados, aún cuando se trata de uno mismo. A mayor desenfoque mayores verdades o más lecturas de la realidad. La obra de Solá Franco que podemos visitar en el Museo Municipal es su propia mirada. Los objetos en observación crean una tensión entre lo social público-hay cuadros de una aristocracia marchita y a ratos decadente; capiteles griegos que se rompen o se resquebrajan- y lo íntimo. Los sujetos y objetos de interés de Solá siempre parten de ese aparente abolengo, pero para hacerlos descender hacia una realidad propia de una clase. A ratos algunas pinturas son orgiásticas y excesivas, como una celebración que está en la cúspide de su momento. A ratos las pinturas son tan íntimas que los espectadores se convierten en voyeurs de esos momentos capturados por la mano de este hombre que miraba a los hombres con absoluta espontaneidad.
Así vamos repansando los retratos de sus hombres, los suyos y en un momento determinado se funden en una sensación muy placentera. Por un lado, entonces, parte de su obra se lamenta y problematiza y otra parte es una clara muestra de su comodidad con la homosexualidad.
Aunque hay un énfasis en mostrar esta faceta que "opaco" su nombre, es memorable la selección de los retratos de las mujeres, que sencillamente son espléndidas, aristocráticamente espléndidas en el sentido griego; mesuradas, un tanto frías, totalmente en el centro, ni apolíneas ni dionisíacas.
Espero poder volver a ver y rever esta muestra, que ha sido tan grata, que me atrevería decir que después de Umbrales, ha sido la más ambiciosa que yo haya visto en Guayaquil.

Sunday, June 06, 2010

El tarot llega a La casa


El destino, esa huidiza incertidumbre que nos acompaña para siempre, ha sido sujeto de múltiples exploraciones.
El viernes 11 de junio, Mauricio, el famoso tarotista chileno llega a La casa morada para leer los naipes de la conciencia con el método de Alejandro Jodorowsky. Su lectura indaga en la profundidad de la personalidad y en la propia intuición desbordada de este profesional del Tarot. El resultado es la lectura más literaria de este ancestral método de exploración del destino.
Fecha: Viernes 11 de junio
Hora: Dese las 17h00
Lugar: La casa morada. Calle Primera 500 y Las Monjas
Información: 2388470/091194390

Thursday, June 03, 2010

Del inframundo de Alicia


Uno tras otro, los escenarios culturales de Guayaquil se van llenando, eso sí, no sabemos con qué tipo de criterio. O al menos la idea es que haya gente, que haya público (por cierto gente y público no es lo mismo).

Esta semana hemos tenido tcuatro acontecimientos. 1 El día del niño, y con esto no me refiero a los niños sino a los intentos que se hizo desde varios ámbitos para homenajearlos, 2 La interpretación del Hamlet de Baumann en el Macc, y 3 la inauguración del Eurocine y 4 un taller de teatro de papel y una obra de teatro del grupo Alemán, Das...etc,etc,etc.


1. Martes 4 en punto en Mr Books Mall del Sol. Solange Rodríguez, Miguel Chávez, Marcelo Báez están sentados frente a unos 20 niños y algunos padres que esperan por su lectura de Alicia. Pensé que Solange llegaría con un gran sombrero mágico o al menos su tutú de cumpleaños. La lectura empezó y los niños estaban asombrados, sobre todo porque Alicia no es un libro para niños pequeños a menos que se trabaje con una adaptación para la edad adecuada. Y a pesar de esto cada uno de ellos fue leyendo hasta que de pronto....


Martes 5 de la tarde. La hoja volante de la librería anunciaba algo que parecía insólito, pero que fue real. Fernando Villarroel entró a la librería como el Compadre Garañón. La idea del evento era que Villarroel fuera Vilarroel, pero resulta que llegó como el Compadre, además acompañado por otros compadres. Creo que se pueden imaginar la escena. Ahora sí, la gente, y no el público empezó a cercar al actor que leyó junto a sus amigos una Alicia salida del pseudo mundo montubio que él representa. A cada momento pensaba que solo faltaba en la historia que Garañón fuera persiguiendo a la pequeña Alicia y... bueno...


En algún momento pensé que lo que estaba viendo era lo más cercano a A través del espejo y el inframundo de Alicia. Los escritores, Garañón, la cámara robada de Rafa Cruz que estaba haciendo el seguimiento en foto del evento para los niños, y en algún sitio, un mimo de lujo que cautivó, este sí, a su público con sus movientos y su habilidad con las globoformas.


2 Lunes por la noche. Debo retroceder un día porque la presentación de Baumann que vi fue el lunes en el Centro Simón Bolívar. Yo digo que me quedo con el No ser de Hamlet. Definitivamente un gran esfuerzo es poner un clásico en escena, elegir un texto tan poderoso como el de Shakespeare y darle otra forma para acoplarlo a otra dramaturgia. Una sola persona en escena intentando los casi 30 personajes que tiene el original no es un juego de niños ni de improvisados. Sin embargo, el distanciamiento pesó más. No se sintió la potencia de la palabra, de la poesía, que transmite Shakespeare en ese texto. Pero de todas maneras, Guayaquil, recibió la visita de esta tragedia universal, ya tendrá tiempo de ver más teatro.


3 Llega el Eurocine otra vez. Creo que con una interesante muestra. Algunas cosas las hemos visto gracias a la piratería, pero la experiencia de la pantalla grande es inigualable. La revista Miratu de esta semana trae la programación y como siempre los links correspondientes y también un concurso para entradas gratuitas.


4. Das papier theatre. Esto, de todo lo anterior, es lo que quisiera ver, ojalá mi presupuesto de para avanzar hoy hasta Sarao y tomar este curso y luego ver la puesta en escena.

Thursday, May 27, 2010

EDOC


¿Cómo se mide un festival de documentales? ¿Por la audiencia? ¿Por la calidad de las muestras?¿Por la organización? ¿Por todo?

Cada edición de los Edoc siempre deja sabores disímiles (en este caso estamos ante la novena muestra) y esto no necesariamente es malo, pero por supuesto, sugiere otras interrogantes.

El Festival se llama "del otro cine", y esta etiqueta ya no implica la idea con la que fue creado. Es lógico que sea así, el paso del tiempo va modificando las metáforas iniciales y en muchos casos éstas se vuelven obsoletas, trilladas o se resignifican. No creo que este último caso sea el del Edoc. Mientras buscaba el logo encontré un blog con la foto y en la parte superior decía "Consuma protesta". Curioso, pensé. Curioso lo que la protesta convoca y en lo que se ha convertido, sobre todo cuando está relacionada con el arte. Vieja polémica, tan vieja que da pereza dedicarle más líneas.

Particularmente no asisto a la primera proyección de los Edoc después de ocho experiencias previas en donde se arma un coge coge del diablo en donde un momento que se supone relajante se tensifica para lograr un asiento dentro de la sala. Todos los años hay quejas, pero los señor@s de Cinememoria tienen su manera de hacer las cosas en donde yo supongo que este tipo de queja no es más importante que otras. Pero lo que sí es importante es que yo no tropiece con la misma piedra o al menos haga el intento.

Son 100 documentales. 100. Cien es un número importante, indica abundancia, también una gran producción documental, pero ver 100 documentales es simplemente imposible. Yo, como mala espectadora de eventos públicos, solo he asistido a tres: Cinco caminos a Darío, el de Amos Oz y Bienvenido a tu familia de Diego Ortuño. Vale decir que me quedé sin ver Below the sea level, que tenía, al menos por la sinopsis, una temática interesante.

El de Ortuño no me sorprendió; creo que cuando se trata de apreciar el esfuerzo nacional siempre estaré de acuerdo que mejor es hacer algo que no hacer nada, pero la historia de la reunificación familiar no era distinta a cualquier otra que ya hubiéramos visto. No me desagradó lo que vi. Creo que el documental finalmene cuenta una historia, una triple historia, y es bastante lograr contarla de manera coherente. Por cierto coherente no quiere decir tradicional y en orden sino en sintonía con su estructura interna.

La propaganda sionista de OZ me hizo conocer a este personaje curioso, tiene momentos emotivos y me hace, por ejemplo, reparar en que hay una escritora que quisiera leer: Nadine Gordimer, la sudafricana. No puedo decir que no me satisfizo este documental, pero sobre todo por gustos muy personales.

Así llego a Darío y a sus cinco caminos. Un tema sencillo, sobre todo fresco, con el que el público sintonizó. Una búsqueda en proceso, como cualquiera, pero sin grandes pretenciones aleccionadoras o reveladoras. Un documental cotidiano en donde el desplazamiento de Darío logra hacer que los espectadores se muevan, por supuesto, en un viaje sicológico.

No se trata aquí de decir que el saldo es negativo para los Edoc. De ninguna manera lo es, pero sí creo que solo en algunas ocasiones Menos es más. A mi me entristece de verdad ver salas vacías, o casi vacías y tanto esfuerzo que solo aprovechan unos cuantos. Este año las salas han estado demasiado solitarias o tal vez los solitarios están cada vez más renuentes a salir de sus casas para llegar hasta una oscura sala de cine. O tal vez han perdido la esperanza en la sorpresa. No lo reprocho porque pasa.

Sunday, May 23, 2010

Quesito de leche

Guayaquil es una ciudad de manglar y calor. Eso se siente allá arriba en el cerro. De ahí se puede ver el rio, el museo, el otro lado del cerro, la nueva ciudad, la Santay que para mí es como ese lugar que tiene algo de misterioso y al que me reuso a ir para mantener, precisamente, el misterio.
Mayo se acaba, un Mayo más al vaivén del temporal de esa lluvia que no termina de irse y el calor que nunca desaparece porque Guayaquil está en la boca del invierno.
Desde que llegué he andado y desandado las calles del centro como buscando algo, tal vez queriéndome reencontrar con esta ciudad queridísima y terrible, llena de ausencias y desencuentros, de esta ciudad que muchas veces es triste en medio del ruido y del caos.
Y en la mitad de la caminata me he encontrado con los amigos. Tal vez no sean mis amigos, tal vez sería mejor decir que son caras conocidas, agradables, poque lo conocido es seguro y cálido y nos brinda la sensación de que es permanente e inmutable. Caminando he reparado en la grieta de la pintura de los edificios, en los arbolitos de la regeneración absolutamente crecidos y armoniosos, con pocas hojas, pero árboles al fin. También he visto un poco más de angustia. No sé cuánta en realidad, pero sí más que antes. No puedo precisar en qué consiste, pero me lanzo a decir que veo personas entrar y salir de bancos con miedo, subirse a un taxi con miedo, caminar mirando hacia atrás como si los persiguieran.
Guayaquil está en el recuerdo también. En el otro tiempo antes de. Ahora estoy en el después de y no sé cuánto tiempo más dure este momento. Por ahora mis escapadas a la ciudad de las apariciones me permiten seguir adelante y reencontrarme en el sabor de una cerveza y los patacones del Quesito de Leche.

Monday, May 17, 2010

Garaje de Libros


Ya perdí la cuenta del número de Garaje que será este, pero lo importante es que la idea del Garaje de Libros en La casa morada ha ido variando hasta que, este próximo sábado, tendremos a la venta libros de saldo de editorial Planeta. ¿Qué quiere decir eso? Pues que la editorial nos envía libros, en esta ocasión, de sus sellos, Paidós, Taurus, a mitad de los precios en que los pueden encontrar en cualquier librería de la ciudad.

Tenemos libros de Pedagogía, Filosofía, Historia. Pero de todas maneras el Garaje sigue siendo un sitio para Intercambiar libros de todo tipo, con la única consigna de calidad y estado. Ya hemos tenido casos de personajes que quieren hacer cambios inverosímiles y esos no los permitimos.

El Garaje de Libros es una iniciativa que pretende la reutilización total del papel y que pone al alcance de sus manos libros cuyos precios, en muchas ocasiones, están por los cielos. Para este Garaje del sábado 22 de mayo esperamos que editorial Santillana, se una también con un fondo de Literatura.

No se lo pierden, desde las 10h00 en Calle Primera 500 y Las Monjas. Urdesa

Saturday, May 08, 2010

Librerías, libreros, bibliotecas




Hay un auge de librerías en Guayaquil y doy gracias a que esto ocurre, pero detras de este hecho hay interrogantes curiosísimas.

Lo primero es que si hay una librería más en la ciudad eso quiere decir, antes que nada, que el negocio de los libros debe ser rentable, y más allá de eso, esto indica que la gente lee cada vez más.

Cuando me preguntan sobre los índices de lectura, pues no tengo más que confesar que hoy se lee más que antes, aunque los edecanes de lo apocalíptico vayan por ahí diciendo que la gente cada vez lee menos.

Sí, se lee más. Todavía no entro a la cuestión fundamental de qué es lo que se lee. Y preguntarse sobre qué se lee es importantísimo sobre todo porque canónicamente se consideró digno de leer solo aquello que era Literatura.

Desde mi optica esta idea es tan limitante porque la escritura y la lectura tienen muchas vías y no un único camino y esto lo digo a pesar de que mi ideal de lectura es la lectura literaria, o sea esa que tiene que ver con la ficción.

Si a esto sumamos la afición naciente en Ecuador por la lectura de las pantallas tendríamos un panorama bastante alentador.

Las librerías están regentadas por libreros, esos sí una especie en extinción, tan extinta como las bibliotecas.

En Guayaquil no hay mejor librero que Marco González eso lo sabemos quienes casi a diario tenemos que internarnos en una librería a buscar nuestros materiales no solo de entretemiento sino de trabajo. No encontrarlo es un dolor de cabeza y sé de personas que deciden regresar si no lo encuentran. Aunque los que se quedan saben que Allyson y Alex ayudan muchisimo.
Escritores, periodistas, miembros de clubes de lectura, estudiantes. Todos pasan preguntando por el pequeñin pequeño o Mr Books, que en realidad es un grande de los libros. O sea que hay una compensación entre su tamaño y todas las novedades que vemos expuestas en Mr Books gracias a él.

Entonces, si en Guayaquil hay un solo librero como Marco y tal vez dos aprendices de libreros con cierto talento si se lo toman en serio, ¿qué le depara a las librerías de la ciudad? Indiscutiblemente, en un futuro espero que lejano, las bellísimas librerías que hoy hay aquí terminarán siendo supermercados de papel.

Pero más crítica que la situación del librero es la de la biblioteca como ente coordinador de la riqueza cultural. Ese espacio que nos debería aglutinar, divertir, enseñar, regocijar. Ese espacio ni siquiera existe porque no puedo concebir que aún la biblioteca Municipal esté rezagada con un sistema de préstamos obsoleto, por no decir inexistente. Cada vez que paso por ella veo esa gran bóveda mortuoria de los libros. Cada uno en su anaquel en un espacio inamovible y centenario. Hasta puedo oler el polvo.

Ni siquiera podriamos pensar en una iniciativa gubernamental como la del SINAB, que como siempre he dicho, cree que ha hecho Centros Culturales que más parecen bodegas lúgubres, en la mayoría de los casos, en donde los empleados hacen vaca para comprar detergente para limpiar.

¿Desde hace cuántos años existe el SINAB y para qué ha servido? No hay derecho como dice una amiga, no hay derecho para padecer el abandono y la desidia de las ideas obsoletas que rondan a las bibliotecas que aparentemente existen.

Y el problema se replica en las instituciones educativas que no invierten dinero en su biblioteca. A cambio hay algunas de ellas que creen que los alumnos deben donar libros para hacer un fondoeditorial. Definitivamente pensar que así se conforma una biblioteca es ingenuo. La biblioteca debe ser un proyecto institucional que alberga otros, el de lectura, el de capacitaciones, el de actividades culturales. Donar sí, pero no donar sin una clara dirección o concepción de qué lugar es el que queremos edificar.

Friday, April 23, 2010

Liberación de Libros


"Porque un libro guardado es como una medicina que no cura"
El próximo 7 de mayo (es en dos semanas y cae viernes por si acaso) este blog Cadáver exquisito y La casa morada se unirán a la campaña emprendida por Libro Libre América. Ese día se hará la primera liberación de un libro en la ciudad de Guayaquil, en el puente de Urdesa que es el lugar que he elegido para desprenderme de un libro que tendrá escrita en su primera página:
"Soy un Libro Libre, me han dejado para que me leas y me vuelvas a liberal el próximo día 7 del siguiente mes en el lugar que desees. Cuando termines de leerme escribe un mensaje para la siguiente persona que me encontrará".
Todos los días 7 de cada mes, América Latina se une por un libro y esta campaña es iniciativa de Letras Voladoras. Así que toda la comunidad está invitada a encontrar mi libro en el puente de Urdesa o a liberar otros que deseen ser parte de una verdadera Biblioteca sin dueño.

Sunday, March 14, 2010

Los zapatos como clave narrativa

Una bendición es la última novela de Toni Morrison, para algunos el final de una trilogía que empezó con Beloved y a la que siguió Jazz. Sin duda una obra poderosa de extensión mediana y escrita con una interesante sintaxis que es el sello de la autora. El tiempo no existe, y por lo tanto, el lenguaje revela todas las dislocaciones o traslaciones posibles.
Detrás de esa forma singular con la que Morrison hace hablar a sus personajes están los zapatos viejos y gastados de la Señora. La apertura de A mercy nos enfrenta a la voz suspendida en el tiempo de Florence evocando su historia de amor, que se ha traducido en un viaje que debe llevarse a cabo para entregar una carta al hombre que puede salvar a su Dueña de la plaga.
Las palabras de esta mujer suenan tan extrañas y parecen confusas, como si nacieran de un caos. Y a medida que leemos reparamos en el caos: Estados Unidos en 1960, mejor dicho, un territorio del Norte de América, en donde todos son los otros, en donde la vegetación, las enfermedades, y el trabajo de los esclavos importados está empezando, y en donde la esclavitud existe también sin comprometer la idea de raza.
El protagonista Jacb Vaark, de ascendencia holandesa, intenta formar una familia y eso implica afianzar el mundo laboral. A sus ojos el comercio no puede incluir la carne humana, y su mirada nos asegura de que se trata de un hombre bueno. Sí, un hombre bueno que vive su tiempo como para mostrarnos que nadie escapa a su propia historia. Vaark importa una esposa y ella organiza una pequeña granja junto a Lina, nativa del territorio, Dolor, una joven negra aparentemente incapaz para el trabajo bien hecho y la pequeña Florens, una criatura entregada por su madre a Vaark como parte de una deuda de su Dueño a él.
A mercy es un intento por mostrar esa pre sociedad norteamericana, un intento por bajar de las estrellas cualquier idea de modernidad Asociada a los Estados Unidos. Mas bien es una desripción del territorio, del mundo del trabajo, y las divisiones religiosas que fueron forjándose.
Sin duda una novela sicológica que a través de sus mútiples narradores enriquece con matices la historia de la lucha por la supervivencia en un momento en que preguntarse por la identidad es inútil.
Una bendición es la novela desoladora sobre el sentido del dominio. El diálogo final entre Florens y el herrero, un hombre negro libre que la rechaza es fundamental en lo que Morrison quiere contar "Ows yourself, woman, and leave us be".

Wednesday, February 24, 2010

Chloe Anthony Wofford: Tony Morrison

Aquí está ella mirándonos, con todas esas rastas en la cabeza y con una paciencia que se siente en sus novelas, específicamente en el manejor del tiempo.
Tony Morrison, la premio Nobel de Literatura de 1993, nació el 18 de febrero de 1931, en Ohio.
Su primera novela Ojos azules apareció cuando ella casi tenía 40 años. Luego vinieron Tar Baby, Beloved, Jazz y muchas más.
"La poesía no es mejor criticando el racismo que la prosa. Yo tengo la impresión de que escribo buena prosa". Ha dicho en el Club del Libro Mundial un programa inglés que pueden escuchar por internet en la dirección que he copiado. En él, mujeres diferentes del mundo pueden hacerle preguntas a los escritores invitados. http://downloads.bbc.co.uk/podcasts/worldservice/wbc/rss.xml

Mirar a la esclavitud con los ojos de una mujer es lo que Morrison dice que hace. Ella hace una larga reflexión sobre lo que conocemos de la esclavitud, y sostiene que lo que sabemos de ella, lo sabemos a través de versiones de hombres. Esclavos que huyeron o captores que escribieron diarios sobre estos procesos. Por eso, cuando la interrogan sobre estos asuntos, ella prefiere decir que escribe historias de Libertad y no necesariamente sobre la esclavitud. En el relato de radio encontrarán su testimonio familiar, respecto al tema de la esclavitud.
Una bendición (A mercy) es la novela que publicó bajo el sello Lumen en 2008 y que comentaremos el lunes 1 de marzo en La casa.
Si les interesa leer su discurso de recepción del nobel, no se la pierdan. http://www.nobelprize.org/
Empieza así: "Once upon a time there was an old woman. Blind but wise" Or was it an old man?..."

Thursday, December 31, 2009

Topografía del amor


¿Y si el amor tuviera una ruta cómo la trazarías? ¿Cuáles serían sus vericuetos? ¿En dónde el punto de partida y en dónde el destino final?
El museo de la inocencia de Orhan Pamuk es la novela más deliciosa que he leído en los últimos tiempos. Si hubiera una sensación humana parecida sería algo así como la sensación que produce el hojaldre mientras se va deshaciendo en la lengua. No es una exageración…
Compré la novela hace un mes, aproximadamente, y no puedo terminarla, y no la termino porque me aterra pensar que después de esa historia ya no me interesará ninguna más. La verdad, me regodeo en la sensación de leer un poquito por la noche y la mañana, y mientras no la leo rememoro lo que he leído, como si fuera una experiencia tan personal, como si estuviera leyendo sobre mí.
De repente, me he sentido profundamente identificada con Kemal el eterno enamorado de Fusun. He sentido que habito el departamento del edificio Compasión, que deambulo por sus corredores y que observo detenidamente las piezas que forman parte del Museo de la Inocencia. De su Museo de la Inocencia.

“Los objetos que nos quedan de los momentos felices guardan con mucha más fidelidad que las personas que nos hicieron vivir esa dicha el placer de su recuerdo, sus colores, sus impresiones táctiles y visuales”


La historia va más o menos así: Kemal tiene una bellísima novia, Sibel. Los dos son turcos que han estudiado fuera de su país y que han regresado a Estambul y están prometidos en matrimonio. Les va bien, la pasan bien, el sexo no es malo y son bastante libres. Tienen dinero, o al menos, Kemal, tiene mucho, y eso, digamos que podría garantizarle ciertas cosas, que en apariencia ya tiene. Pero conoce, o mejor dicho, repara en la existencia de una prima lejana y la convierte, se convierten en amantes durante 42 días, hasta que llega la fecha del compromiso de Kemal.
A partir de este hecho todo el mundo felizmente construido por Kemal y que podría equipararse al de un grupo social, se descoloca. Kemal se compromete con Sibel y no vuelve a ver a Fusun. Ya nada tiene sentido y reconoce que lo que él creyó una simple pasión es otra cosa, algo que desconocía o que por lo menos no siente con la mujer que será, indiscutiblemente, su esposa.
Kemal recorre las calles de Nisantasi buscando rastros que le devuelvan a Fusun, pero no la encuentra, y solamente los objetos y las calles que frecuentaban le dan un poco de sosiego en ese estado que lo embarga, que a ratos parecería que lo destruye o que lo obsesiona.
En un intento de honestidad le cuenta a su novia Sibel su verdad, y ella intenta, por todos los medios, recuperar lo que ha perdido definitivamente.
Mientras el narrador personaje va delineando la ruta posible de Fusun, hay una descripción de los usos sociales de Estambul, de un grupo privilegiado que vive una fiesta perpetua, que de vez en cuando se sorprende con el estallido de una bomba.
Hay saltos de tiempo y finalmente Kemal encuentra a Fusun, por supuesto, no en las condiciones que él espera y es así como un nuevo período de la novela reconstruye esta nueva vida para los dos.
Como mi intención no es contar la historia nuevamente dejo como sugerencia El museo de la inocencia, que es mucho más que una novela de amor, una topografía del amor en los cuerpos, en una ciudad y en la vida.

“De hecho, quizá por haber pasado en América parte de mi juventud, entendí muy tarde, una vez cumplidos los treinta y solo gracias a Fusun, lo que significaba mirarse a los ojos en un mundo como el nuestro, en el que hombres y mujeres nunca se conocen, ven ni encuentran lejos de la familia…Pero supe apreciar el valor de lo que iba comprendiendo y siempre sentí muy dentro su hondura. Fusun me miraba como las mujeres de las antiguas miniaturas persas o como las de las fotonovelas o las películas de aquellos tiempos. Sentado al bies con respecto a ella, lo que me correspondía no era ver la televisión con la mirada vacía, sino interpretar las miradas de mi bella. Pero poco después de interrumpirse nuestras mutuas miradas quizá porque había descubierto aquel placer mío y quería castigarme, empezaba a apartar los ojos de repente como una jovencita vergonzosa”.

Wednesday, December 23, 2009

No decir...así se configura el futuro

¿No estábamos claros en que la verdad se construía con varios fragmentos, testimonios y también mentiras? Finalmente la sanción a Teleamazonas debería ser un profundo cuestionamiento no solo a la democracia- y por cierto, ya esa palabra está gastadísima- sino a la configuración de la realidad, a los criterios de objetividad, al trabajo periodístico. Si Teleamazonas ha sido sancionado con la suspensión de su transmisión por tres días porque la famosa noticia de Puná recogía un testimonio .según el presidente equivocado-, entonces qué testimonios, de quiénes y en qué medida, pueden ser tomados como fuentes para noticias. ¿No está absolutamente todo en la vida, plagado de exabruptos? ¿No es lícito entonces dar un testimonio con el que la mayoría no concuerde, o basado en la sospecha del error connatural a cualquier acto o pensamiento que se desprenda de lo humano?
Y por supuesto, sin defender a Teleamazonas o a cualquier medio, la censura, hasta en los casos más evidentes de exabrupto, me molesta, porque creo que distorsiona la libertad.
Bastante cercana al anarquismo observo que los caminos de expresión de las personas, cada vez se van limitando. Una vez más el famoso no decir se hará cada vez más presente en nuestra sociedad, ya bastante mutilada por los límites que nos imponen y que nos imponemos.

Sunday, December 20, 2009

El museo de la novela Mirabella

El museo de la inocencia está hecho de todos los objetos que roba, guarda, compra y en otras palabras, colecciona Kemal.
Se trata de una novela sobre la pasión amorosa, que para algunos se llama obsesión, y para otros sencillamente amor. Finalmente, cuando avanzo en el vertiginoso rítmo sicológico del narrador que minuciosamente describe su avatar con Fusum, una joven turca que vive en la Estambul de los años setenta, repienso en el orden de las cosas y de la vida. ¿Será posible tanto amor? ¿Será realmente entrañable la historia que Orhan Pamuk entrega bajo el delicado velo de una gran novela sentimental del siglo XXI? Y sigo leyendo, y creo que yo quisiera escribir algo muy parecido, pero luego pienso que tal vez no quisiera escribirlo si no vivirlo. ¿Qué objetos conformarían mi museo? ¿Qué, de todo lo que he coleccionado o recordado, formaría parte de la galería amorosa de Mirabella Láudano?
Hay pistas, hoy descubrí una de ellas.
Y la historia empieza cuando descubro hace unos años que dibujo con plumillas y que puedo crear unas figuras con caras ingenuas que llaman la atención. Dos de estas obras se subastaron en una colecta pública, pero luego hice una serie más. Una era un regalo que nunca entregué. Me demoré exactamente un mes y medio haciéndola. Cada noche, en la tranquilidad de mi habitación colocaba algún detalle, algún elemento que me permitiera ir terminando la obra. Pero hay obras que jamás se terminan y regalos y cartas y palabras que nunca llegan a sus destinatarios. Hoy reparé en que estos objetos creados o imaginados ocupan un lugar tan poco habitado que tal vez sea bueno dejarlo sin mutar.
Finalmente, mi pequeño e ingenuo dibujo sigue ahí, esperando y aunque tiene dueño, tal vez sea mejor pensarlo como un hermosísimo recuerdo de una fantasía. Una y otra vez recreo que el dibujo llega a su destinatario. Torpemente repito o ensayo lo que creo que tengo que decir. Difusamente vislumbro mi boca diciendo: durante un mes y medio pensé en ti cuando hacía este dibujo. Luego vuelvo a mi realidad, en algún momento abro mi clóset y observo la imagen. Decido que mi museo es mi clóset y el dibujo la pieza fundamental.

Tuesday, December 08, 2009

De Teotihuacán a Tenochtitlan y a la Casa Azul




Mi amiga Laila Lee, o debería hablar de su identidad blogger Eingana the dragon, me pregunta si noté que las esculturas de Quetzacoalt de Teotihuacán todas tienen la lengua bífida hacia afuera. "Es por la sequía, eso me lo dijo Arturo". El susodicho es un guía que la acompañó a ella hasta la misteriosa ciudadela que existió desde el 100 a. de C. y que despareció alrededor del 650 d. C.


Nuestro hotel está en pleno Zócalo, así que tomamos el trolebus o como se llame en Eje central y llegamos hasta la estación Norte de buses. Por solo 33 pesos compramos los boletos hasta Teotihuacán. Desde allí, vemos por más de media hora, la zona o al menos una de las zonas más empobrecidas de la ciudad. Me pregunto si cuando a alguno de sus habitantes se le pregunta dónde viven, contestan que en el DF...


Una hora después empezamos el recorrido en la ciudadela enorme, y en donde no hay ruidos. El contraste es grande respecto al Distrito, de eso que no quepa duda. Cientos de turistas se agolpan ante un enorme soporte de madera. Arriba están los voladores de.... bueno expertos en hacer una caída en espiral haciendo música hasta que tocan la tierra.


Luego, una vez en el circuito desde el templo de la Luna se ve los quetzacoaltes sedientos, bueno eso digo ahora, en ese momento no reparo en el comentario que Eingana me confirma. Lo que sí creo es que si ya estoy allí tengo que subir. Antes, busco el calendario azteca, en plata, y busco y busco, y bueno nunca lo encontré. Mejor dicho nunca encontré lo que quise. Luego Eingana me vuelve a contar que no es un calendario, sino una piedra de sacrificio...Esta es nuestra duda, ¿es una piedra de sacrificio? Todavía no tenemos la respuesta.


Entre los monumentos piramidales hay cactus, hierbas que han crecido en desorden, y que seguramente no estaban desde el principio allí. Es una ciudad, sin duda lo es. Pero la gente se marchó, se fue a buscar el agua que encontró en el valle de lo que hoy es el DF, ahí se fundó Tenochtitlán y lo que fue se reduce hoy al Templo Mayor, al lado de la Catedral, un recinto arqueológico que se puede recorrer y que termina en la visita al Museo.


Durante el recorrido la palabra sacrifico ronda en cada uno de los discursos de los guías o de los turistas que llevan libros explicativos. ¿En realidad eran tan sanguinarios? ¿Será verdad que la única manera de saciar la furia de los dioses era con sangre? mmmm no sé, pero tengo mis dudas.



Y por otro lado, pienso, ¿y si es así? Se trata de una visión cultural tan arraigada en donde la sangre, desde mi perspectiva, es un horror, pero seguro para ellos no era lo que para mí. Mientras pienso esto veo las calaveras agolpadas en una pared del Templo Mayor. Unas catrinas nada graciosas y bastante distantes de las de recuerdo que se compran en los mercados. Es decir catrinas de ha de veras ( ¿se escribe así?)




A las 12 del día ya estamos sobre la pirámide del sol y hace frío. Así que Pequeñín y yo nos sentamos para sentir la energía. Intento concentrarme como si creyera en que estaré energizada por mucho tiempo. Luego, bajo destruida por el esfuerzo, además falta recorrer. Es una especie de peregrinación que termina en una fonda de camino. Creo que este fue el lugar en donde me gustó más la comida.


Ya por la tarde, de regreso a la ciudad y ya por metro llegamos hasta Coyoacán para ver la casa de Frida. Sin duda se trata de un lugar muy apacible, seguro sus vidas allí no lo eran, pero caminar entre las plantas del jardín por el estudio de ella, da esa sensación. Mejor dicho, creo que debe haberse sentido feliz haciendo lo que más le gustaba. No muchas personas tienen esa dicha.


Sunday, December 06, 2009

Una piedra en el camino... me enseñó que...



Domingo seis de diciembre, se termina la fiesta brava de Quito. Yo sigo en México porque tal vez nunca me fui.


La historia empieza cuando tenía siete u ocho años. Mis padres organizan un viaje y zas, allá estamos. Lo más entrañable del viaje, por supuesto, fueron las pirámides, y el recuerdo que más duró fue el sombrero de charro mexicano que mi mamá puso como adorno en mi cuarto. Años después cuando lo quise quitar supe que fui yo quien pidió que me lo compraran. Lo que no sé es si fue en Xochimilco, o si fue en el aeropuerto. A lo largo de mi adolescencia me pasé mirando los álbumes de viaje y particularmente siempre volvía a la foto de mi mamá, de creo yo 35 años junto con mi hermano y conmigo en la pirámide del sol. Cada vez que veía la foto pensaba que tenía que regresar.


Este es el punto de partida porque cuando el jueves pasado subí a la pirámide, exactamente a la misma edad que tenía mi mamá fue extrañamente emocionante, sobre todo porque le puse un mensaje y ella me llamó. No hay coincidencias.




La ciudad del ruido




Mientras viajo en el metro pienso en el ruido. México DF suena a todo: vendedores ambulantes de discos piratas que vienen con sus mochilas y su equipo de sonido para seducirnos con la capacidad de cada disco; góticos, gente dark, punks, y el resto de nosotros, algunos enajenados mentales. Siempre hablando, gritando, moviéndose. Antes de llegar a la parada del Zócalo pienso en el silencio. Me concentro para no perderme en esta vorágine alucinatoria que me recuerda que estoy muy lejos de Guayaquil, más lejos todavía de Quito, en un viaje que ha sido la perfecta conjunción entre la casualidad, la locura, el despecho de uno de mis acompañantes, y por supuesto, el deseo de estar en una verdadera feria del libro. Pero para llegar a Guadalajara faltan algunos días con sus noches.


El Zócalo a las 12 de la noche de un miércoles es un lugar casi deshabitado y si a eso le sumo los años que llevan a cuestas las edificaciones que veo desde el hotel, la sensación es desoladora. Parece que algo se hubiera perdido, como si una pieza faltara en todo este gran engraje virreinal. Cuando amanece distingo el color opaco de la Catedral, la pista de patinaje de hielo que están armando para la Navidad, el palacio de Gobierno, y miles, miles de personas, como pequeñas hormigas locas. Y eso que recién amanece.


Luego, ya más avanzada la mañana me subo a un bus, bastante turístico para ver la ciudad. Ya sé que esos circuitos son artificiales, pero no me importa porque después del agobio del viaje, necesito esa ilusión de la gran ciudad perfecta, llena de historia, de grandes parques, tan arborizada que me hace pensar en los contrastes de mi propia ciudad.


El frío también es otro de los factores que me anula, y he llegado en un mal tiempo, pero como dice el refrán, mi buena cara o la que intento poner me lleva por el Paseo de la Reforma, por Condesa, Polanco, Chapultepec, es decir, todo lo que espero de México. En alguna parada decido que ya toca ir a la ciudad de verdad.


No sé por qué cuando pienso en el DF veo una gran escalera que me lleva hacia el subsuelo. Mucho de lo que ocurre en esta región no se puede ver. Aunque la experiencia de tomar el metro es reveladora. Allá abajo la ciudad no tiene tiempo, ni se ven sus ruinas, ni hace tanto frío. Hace calor en mi vagón porque somos cientos, atortillados, amontonados. La mayoría se baja en Zócalo, Balderas o Allende, pero yo sigo. Mi destino es la Universidad. Tengo curiosidad de ver cómo es, cómo debe ser un recinto de estudio, y sobre todo cómo es la única universidad en un ranking famoso que hace poco apareció publicado. Bueno esta es la primera parte del viaje, ya vendrán las otras... me digo.
La Universidad es enorme. Bastante grande, para recorrerla es necesario antes haberse bajado del metro e ingresado al recinto. Antes de entrar hay mucha ambulantería, muchísima, y no solo aquí, sino en varios parques de la ciudad, en el centro histórico, afuera del recinto arqueológico de Teotihuacán.
Hay varias rutas internas de buses para recorrer la UNAM. A propósito llego temprano para poder deambular por el campus antes de encontrarme con mi querida Yanna Celina...a ella la veo en el Centro Cultural un enorme complejo que alberga un museo de arte contemporáneo, la biblioteca nacional, un cine, una librería, y por supuesto un sector de esculturas entre la vegetación natural de la zona y las rocas volcánicas. "Aquí hacen conciertos de rock", me dice Yanna, y yo vislumbro la oscuridad y a los estudiantes saltando enloquecidos o perdidos por toda la extensión del área haciendo de las suyas...
(continuará)

Thursday, November 19, 2009

Estados Unidos de Tara


Después de haber pasado por los servicios de Univisa y Telmex decidí que quiero ser mi propia programadora de TV, así que lo que hago es comprar videos piratas de lo que creo que me interesará. No hay tiempo para tanta basura, así que rescato lo que cada vez es más escaso, el talento creador. No me importa si está impreso, tampoco si es imagen,o si es por internet.
En una visita a estos paraísos piratas encontré Los abrazos rotos de Amodóvar, que después de verla me ha parecido su peor película, pero también encontré United States of Tara, una serie de 12 episodios protagonizados por Toni Collette y escrito por Diablo Cody, una escritora que saltó a la fama después de que un productor encontrara su blog que narraba sus vivencias de stripper en la red. Luego vino su participación en Juno, el filme protagonizado por Ellen Page, y ahora la tenemos contándonos la historia de una mujer, Tara, que tiene Desórden de Personalidad Múltiple.
Diablo Cody nos inserta en la vida cotidiana de Tara, Alice, Buck y T, yo diría con éxito, y con un optimismo de lo posible, que sería lo único que me molesta de su historia. Tara está casada tiene dos hijos, uno de ellos gay, y un marido que comprende su “desorden”. La familia lidia con la situación distinta de la madre de una manera natural, y aunque hay episodios en los que cada uno de los hijos ya no soporta esta digresión de la personalidad de la madre, la serie deja esa lección de que la familia disfuncional sale adelante con amor.
Lo interesante de United States of Tara es el proceso para contar la historia: los recursos de los diferentes personajes están expuestos por un momento en que la protagonista se sienta frente a una cámara de video y habla sobre su problema. Esto le sirve para comprender, para intentar seguir el hilo de su vida porque cuando es Buck, o Alice, o T, no logra recordar sus actos. Luego, la agilidad del guión está dada porque las cuatro protagonistas narran su historia, algo muy logrado sobre todo porque Toni Collete puede pasar de un estado a otro en segundos.
Lo más valioso de la serie: la posibilidad de ver la disociación como otro punto de vista, como un estado que hace posible la vidacotidiana, la idea de que los trastornos de la personalidad no son locura, y de que la inclusión de un ser diferente es una cuestión funadamental en una sociedad que está más disociada que la "enferma" de múltiples pesonalidades.