Thursday, November 19, 2009
Thursday, November 12, 2009
Friday, October 30, 2009
Locos en La casa

Taller de terapia intensiva, así ha subtítulado la escritora Solange Rodríguez, al taller que dictará desde el 7 de Noviembre en La casa.
Locos en La casa es un breve taller de narrativa destinado a personas que hayan elaborado ya textos de naturaleza creativa y deseen perfeccionar sus conocimientos con alguna base teórica a partir del estudio del cuento clásico.
Módulo junior: cuentos de W.W. Jacob, Poe, Maupassant, Chejov, Potter, Porter, Quiroga.
Metodología: Creación y mantenimiento de un blog con el avance de las consignas realizadas en clase en el que resto de los talleristas debe opinar. El blog se convierte en la plataforma primaria de comunicación del módulo.
Metodología: Creación y mantenimiento de un blog con el avance de las consignas realizadas en clase en el que resto de los talleristas debe opinar. El blog se convierte en la plataforma primaria de comunicación del módulo.
Contenidos teóricos: Personajes, Diálogos, Tonos y atmósfera, Curva dramática.
Requisito para ingresar: Los alumnos que deseen postular al taller a este nivel y no sean miembros de La casa literaria, deben enviar un relato a la dirección hembradragon@gmail.com y en 24 horas recibirán respuesta sobre su admisión.
Requisito para ingresar: Los alumnos que deseen postular al taller a este nivel y no sean miembros de La casa literaria, deben enviar un relato a la dirección hembradragon@gmail.com y en 24 horas recibirán respuesta sobre su admisión.

Horario: Sábados de 9 a 11h30.
Valor: 60 dólares (7 sesiones)
Valor: 60 dólares (7 sesiones)
Dirección: Calle Primera 500 y Las Monjas. Urdesa.
Para cancelar puede depositar en la cuenta de ahorros de Produbanco 12006331543 a nombre de Solange Rodríguez Pappe, y traer el comprobante de depósito el primer día de taller. También puede hacer su pago el primer día de clase.
Más Información:
hembradragon@gmail.com
Para cancelar puede depositar en la cuenta de ahorros de Produbanco 12006331543 a nombre de Solange Rodríguez Pappe, y traer el comprobante de depósito el primer día de taller. También puede hacer su pago el primer día de clase.
Más Información:
hembradragon@gmail.com
lacasaliteraria@gmail.com
099987603 ( movie) o al 091194390 y además al 2388470 de La casa
099987603 ( movie) o al 091194390 y además al 2388470 de La casa
Wednesday, October 28, 2009
Cuando el espacio se vuelve...un contraste

Los canallas, un domingo por la noche y a la vuelta de mi casa...no parecía una mala idea sobre todo porque ya había visto el trailer...Inocente, bien inocente.
Una historia repetida sobre juventudes adolescentes encontrándose, centrando los intereses o preocupaciones de toda búsqueda: que si el amor, que si el sexo, que si las drogas. Una película contemporánea en el sentido de la estructura, pero por favor, una abuela que lee a Henry Miller mientras ve a su nieta en la cama con un hombre y una mujer no se sostiene. Ni siquiera en esa historia en donde la palabra hecho verga me recuerda que estoy mirando una cultura juvenil muy diferente a la que he visto antes. La lengua otra vez mostrando las diferencias.
Mi pregunta después de ver los canallas (que bueno que todavía a una le quedan preguntas) es por qué hay un afán de intelectualizar todo por estas regiones. Y un afán que en muchas ocasiones está forzado.
Los alumnos de Camilo Luzuriaga, me parece que siguen sendas opuestas, por suerte, y eso es un acierto. Digo sendas opuestas a las de él. Y nada mejor que los alumnos acuchillando a sus maestros para lograr una buena educación. O mejor dicho, debería llamarse Deseducación, o sea esa en la que la búsqueda empieza soltándose de las manos y emprendiendo un camino solitario. Eso sí, hay que decir, que la actuación de Elena está lejos de ser considerada la de una principiante.
Una historia repetida sobre juventudes adolescentes encontrándose, centrando los intereses o preocupaciones de toda búsqueda: que si el amor, que si el sexo, que si las drogas. Una película contemporánea en el sentido de la estructura, pero por favor, una abuela que lee a Henry Miller mientras ve a su nieta en la cama con un hombre y una mujer no se sostiene. Ni siquiera en esa historia en donde la palabra hecho verga me recuerda que estoy mirando una cultura juvenil muy diferente a la que he visto antes. La lengua otra vez mostrando las diferencias.
Mi pregunta después de ver los canallas (que bueno que todavía a una le quedan preguntas) es por qué hay un afán de intelectualizar todo por estas regiones. Y un afán que en muchas ocasiones está forzado.
Los alumnos de Camilo Luzuriaga, me parece que siguen sendas opuestas, por suerte, y eso es un acierto. Digo sendas opuestas a las de él. Y nada mejor que los alumnos acuchillando a sus maestros para lograr una buena educación. O mejor dicho, debería llamarse Deseducación, o sea esa en la que la búsqueda empieza soltándose de las manos y emprendiendo un camino solitario. Eso sí, hay que decir, que la actuación de Elena está lejos de ser considerada la de una principiante.
Camino a casa, pienso en cambio en El frasco, la película que vi de Darío Grandinetti y Leticia Bredice. Un encanto, tan edulcorado y tan rebelde a la vez, con un manejo del guión literario entre lo cotidiano y lo poético que pueden ser algunos silencios, de algunas personas, por supuesto.
Pérez (Grandinetti), manejando el único bus de un pueblito perdido. La profesora Romina solitaria en su casa rodante, llena de buenas intenciones, de recuerdos dolorosos. Los dos encontrándose en el silencio y reincorporándose en una vida que todavía es posible, y que por algunos motivos, ellos, mantenían distante. Como si se tratara de esquivar en lugar de enfrentar.
Una cinta de grandes encuentros. Un hombre y una mujer aparentemente desadaptados resolviendo diferencias. Lo interesante es que no hay lugares comunes a pesar de que la idea suene a lugar común.
Contrastes y diferencias. Parece que los cambios de espacios se vuelven indispensables para poder ver lo que es evidente.
Contrastes y diferencias. Parece que los cambios de espacios se vuelven indispensables para poder ver lo que es evidente.
Thursday, October 08, 2009
Próximos talleres en La casa
Fabián Darío Mosquera y Pepe Yepez empiezan un debate cultural a partir del cine y para ello han planificado un taller de 10 meses sobre Woody Allen, Martin Scorsese, Pedro Amodóvar, Bernardo Bertolucci, Luis Buñuel y Federico Fellini. El horario es miércoles de 19h00 a 22h00. Dirección: La casa literaria. Dirección: Calle Primera 500 y Las Monjas. Valor: 50 dólares mensuales. Cupo: 15 personas
Woody:La parábola urbana, la maraña de la intimidad, la intertextualidad en el cine, y la broma como cariz del desencuentro.
Películas: Manhattan, Stardust Memories, Interiores, Hanna y sus hermanas, La rosa púrpura del Cairo, Annie Hall, Septiembre, Match Point.
(2 meses)
Scorsese:
Las trampas de la fe, el héroe monstruo, una paradoja de la contemporaneidad, el hampa como goce subterráneo.
Pélículas: Toro salvaje, Taxi Driver, La última tentación de Cirsto, Buenos muchachos.
(1 mes)
Almodóvar
Dramaturgia libidinal de lo bizarro: entre los kitsch y lo excelso.
Cintas: Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame, Carne trémula, La flor de mi secreto, Hable con ella, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Tacones lejanos, La mala educación.(2 meses)
Para mayor información sobre la metodología de trabajo, el programa completo, la experiencia de los instructores o inscripciones, por favor escribir a: lacasaliteraria@gmail.com o llamar al celular 091194390
Thursday, September 03, 2009
Las universidades y sus profesores
A propósito de la gran discusión que recién empieza en los medios sobre la Ley de Educación Superior que creó la Senplades, y que ya se ha modificado por los diálogos que el organismo ha mantenido con rectores y "expertos" en Educación, surgen varias interrogantes.
La primera de ellas, me parece justo decirlo, es plantear la existencia de un ente que rija pedagógicamente los centros de educación superior sean estos públicos o privados. Algo así como un comité pedágógico. Por un lado, la autonomía educativa desaparece si los contenidos y pedagogias y didácticas se imponen desde arriba, y por otro, la dudosa conformación de este comité tampoco serían una garantía.
¿El Estado debe dictar normas y contenidos en el campo del conocimiento y del saber? Es posible que muchas personas piensen que sí. Si es así, allá está la Universidad Pública, financiada enteramente por el Estado, pero por otro lado, están las universidades privadas que, en la práctica, obtienen mejores resultados, que esas otras universidades públicas.
Luego están las pólíticas de regir la cantidad de profesores que deben obligatoriamente tener títulos de cuarto nivel. Pura teoría, puro requisito burocrático cuando sabemos que el conocimiento no se garantiza por un cartón.
¿Qué implica para un profesor llegar a obtener una licenciatura, una maestría o un doctorado? Pues años de estudios, mucho dinero invertido que jamás se revierte en ese cartón que lo certificará como apto para entrar en la "inexistente academia ecuatoriana". Y digo inexistente porque los sueldos de las universidades del país dejan demasiado qué desear, y las condiciones de trabajo dentro de una de estas "casas del saber" son vedaderamente inhóspitas para quienes intentan vincularse a ellas.
Así, ¿cuántos profesores querrán titularse para seguir dando clases en universidades? ¿Cuándo será que la universidad ecuatoriana decidirá pagar a sus profesores por encima de los 13 dólares la hora de clase? y sobre todo, cuándo se comprometerá a afiliar a su profesor como parte de esa institución entregándole los derechos laborales que le corresponden.
Una compañera de trabajo y amiga ha dictado ya varias materias en la Escuela de Comuncación de la Universidad Católica de Guayaquil. Hace poco preguntó cuáles serían sus materias para el siguiente semestre. La respuesta fue contundente. ¿Qué materias?, le dijeron, si una es de otra profesora y la otra que dictas es mía.
Con un signo de interrogación, la profesora se retiró pensando, primero si su trabajo no había sido bueno y segundo, si llegaría el momento en que ella pudiera establecerse como profesora titular de una cátedra, pero sobre todo, si no sería mejor organizar fuera de la universidad el taller que dictó dentro de la Institución.
¿Vale la pena entonces que los profesores dediquen todo el tiempo que dedican a dictar clases en una universidad? Y por otro lado, ¿hasta cuándo los propios profesores siguen permitiendo este abuso sucesivo mantenido por la idea de que así son las cosas y que es la institución la que decide estos particulares y no los directores de carrera o los coordinadores que tienen cercanamente estas problemáticas, a la vista?
¿Quién, en su sano juicio, creo posible dedicarse exclusivamente a la cátedra universitaria? Temo que la respuesta esté de más.
Tuesday, September 01, 2009
Todo el mundo todo
A proposito de un comentario de Yanna Hadaty y del post sobre la depuración del facebook pienso en esta maravillosa herramienta de terror.
El facebook es una aplicación que descubrí no hace mucho, y que en poco tiempo me volvió verdaderamente adicta, y ese precisamente, no fue el problema, sino el efecto que viene a través de su uso. De repente yo que ya me desnudaba en algunas ocasiones a través de esta bitácora, empecé a hacerlo en la virtualidad. Fotos de mis viajes, reuniones con mis amigos, insinuaciones entre mi comunidad virtual y yo me mantenían pegada a la pantalla de la computadora. Entre todas estas actividades también utilizaba de manera propositiva el facebook. De vez en cuando anunciaba los cursos de La casa y lo sigo haciendo.
Hasta que un día empecé a revisar mi historial de vida virtual y terminé horrorizada de todos los "errores" que había cometido en tan poco tiempo. Desde colocar mi dirección completa y mi número celular en el muro cuando aún no sabía que podía enviar un mensaje privado, hasta permitir bromas y hacerlas yo misma sobre situaciones absolutamente personales, privadas e íntimas.
Mientas más íntimas más comentarios recibía, así que después de este electroshock de mi misma decidi cerrar mi página personal, no sin antes borrar a quienes no conozco cercanamente. Luego, decidí abrir La casa literaria como página de facebook, esta sí sin detalles míos, o al menos no tantos.
Un buen día encontré un mensaje en mi hotmail, aparentemente yo había reactivado mi cuenta de facebook, pero yo no había sido. Entonces, lo primero que hice fue cambiar la clave y luego reestringir las posibilidades de la visión sobre mí. Bloquee el acceso a algunos álbumes de fotos y simplemente dejé de comentar cualquier cosa en ese espacio.
Empecé a observar con sospecha a los otros que también habían caído en ese desnudamiento en el que tal vez se quieren decir cosas a alguien o en general y no se lo hace directamente.
Yo por ejemplo, medio entusiasmada por un cierto personaje, preguntaba por mi muro que si lo invitaba a tomar un café o si no.
Reparé en que me había vuelto loca, y reparé en que aunque pareciera que me desnudaba virtualmente en realidad lo que hacía era evadir. O sea en lugar de preguntarle al implicado si nos tomábamos el café todo se quedaba en la virtualidad. O sea que me volví cobarde y encima públicamente cobarde.
Así que me empecé a distanciar de esta maravillosa herramienta de terror, verdaderamente feliz de todavía preferir, aunque sea en pocas ocasiones, departir, conversar y reflexionar con mis pocos pero entrañables amigos, en una conversación real real.
Así que, verdaderamente, de regreso de la virtualidad y sus bondades, prefiero retormar este trabajo de bitácora que había dejado relegado por el facebook. Pero eso sí, seguro se enterarán de este post porque colgaré una entrada en mi facebook.
El facebook es una aplicación que descubrí no hace mucho, y que en poco tiempo me volvió verdaderamente adicta, y ese precisamente, no fue el problema, sino el efecto que viene a través de su uso. De repente yo que ya me desnudaba en algunas ocasiones a través de esta bitácora, empecé a hacerlo en la virtualidad. Fotos de mis viajes, reuniones con mis amigos, insinuaciones entre mi comunidad virtual y yo me mantenían pegada a la pantalla de la computadora. Entre todas estas actividades también utilizaba de manera propositiva el facebook. De vez en cuando anunciaba los cursos de La casa y lo sigo haciendo.
Hasta que un día empecé a revisar mi historial de vida virtual y terminé horrorizada de todos los "errores" que había cometido en tan poco tiempo. Desde colocar mi dirección completa y mi número celular en el muro cuando aún no sabía que podía enviar un mensaje privado, hasta permitir bromas y hacerlas yo misma sobre situaciones absolutamente personales, privadas e íntimas.
Mientas más íntimas más comentarios recibía, así que después de este electroshock de mi misma decidi cerrar mi página personal, no sin antes borrar a quienes no conozco cercanamente. Luego, decidí abrir La casa literaria como página de facebook, esta sí sin detalles míos, o al menos no tantos.
Un buen día encontré un mensaje en mi hotmail, aparentemente yo había reactivado mi cuenta de facebook, pero yo no había sido. Entonces, lo primero que hice fue cambiar la clave y luego reestringir las posibilidades de la visión sobre mí. Bloquee el acceso a algunos álbumes de fotos y simplemente dejé de comentar cualquier cosa en ese espacio.
Empecé a observar con sospecha a los otros que también habían caído en ese desnudamiento en el que tal vez se quieren decir cosas a alguien o en general y no se lo hace directamente.
Yo por ejemplo, medio entusiasmada por un cierto personaje, preguntaba por mi muro que si lo invitaba a tomar un café o si no.
Reparé en que me había vuelto loca, y reparé en que aunque pareciera que me desnudaba virtualmente en realidad lo que hacía era evadir. O sea en lugar de preguntarle al implicado si nos tomábamos el café todo se quedaba en la virtualidad. O sea que me volví cobarde y encima públicamente cobarde.
Así que me empecé a distanciar de esta maravillosa herramienta de terror, verdaderamente feliz de todavía preferir, aunque sea en pocas ocasiones, departir, conversar y reflexionar con mis pocos pero entrañables amigos, en una conversación real real.
Así que, verdaderamente, de regreso de la virtualidad y sus bondades, prefiero retormar este trabajo de bitácora que había dejado relegado por el facebook. Pero eso sí, seguro se enterarán de este post porque colgaré una entrada en mi facebook.



